• La Cumbre Europea empieza mal. Los alemanes exigen el cumplimiento del Pacto Fiscal sin dar nada a cambio.
  • Ni tan siquiera permiten que el BCE compre deuda, aunque en esto podrían ceder.
  • Como decía Margallo, los inversores no creen ni en Europa ni en España.

La Cumbre de la Unión Europea nace gafada. Justo cuando los mercados financieros -que tampoco es lo importante- castigan a los países periféricos porque ya no creen ni en España ni en Europa. Para ser exactos, como explicaba el titular de Exteriores del Gobierno Rajoy, José Manuel García-Margallo (en la imagen) en lo que ya no creen en los mercados es en la capacidad de Europa para caminar unidos. A la ruptura del euro ha dejado de ser una teoría lejana o algo inimaginable.

Alemania ya está contra todos. No sólo contra los 16 países del euro sino contra los 26 países de la Unión Europea. España, su mejor discípulo, el Gobierno Rajoy, le ha hecho caso en unos ajustes difíciles y lo que ha conseguido es aumentar el paro y verse ahogado por la deuda.

Ni tan siquiera ha recibido el artificial refuerzo del Banco Central Europeo (BCE) a un problema artificial: que España se esté financiando al 7% a pesas de contar con menos deuda pública, y en algunos aspectos privada, que Alemania que se financia al 1%. Entonces, ¿de qué nos sirve Europa a los españoles?

Naturalmente, en la Cumbre ni se planteará la clave de todo el entramado europeo, que no es ni la homologación monetaria, ni la fiscal ni la supervisora, sino la homologación salarial, como recordamos en esta misma edición, mientras el salario mínimo español sea la mitad de otros países sometidos a la misma moneda y mientras el salario medio sea poco más que la mitad que el salario medio alemán, no se puede hablar de homologación fiscal o supervisora.

Por otra parte, el presupuesto comunitario continúa congelado y el documento de Van Rompuy ni se plantea modificarlo. Eso sí, se quiere una gobernanza común… y un poquito colonialista.

No obstante, la Cumbre viene marcada por el documento de Van Rompuy. Y el único apunte solidario de ese documento eran los eurobonos, que es una manera de que los que se financian barato paguen algo más y los que se financian caro paguen algo menos. Más que de justicia es de solidaridad, porque los caprichos de los mercados son inescrutables.

Y ya lo saben, la Cumbe comienza con el juramento de Merkel: "No habrá eurobonos mientras yo viva". Entonces, ¿para qué nos sirve Europa?

Miriam Prat

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