"Sabemos lo que estamos haciendo; déjennos en paz, estamos trabajando", añaden los militares nigerianosRecordemos que en Nigeria, más de 200 niñas permanecen secuestradas desde el pasado 14 de abril en una escuela de Chibok por la secta yihadista Boko Haram, que amenazó con venderlas si las autoridades no excarcelaban a miembros de la secta recluidos en cárceles del país.

Se ha sabido que el Ejército de Nigeria las tiene localizadas pero ha descartado de momento el uso de la fuerza para liberarlas a fin de evitar que los integristas las puedan matar durante una operación para su liberación.

"Sabemos dónde están las niñas, pero no podemos decir dónde están. No podemos desvelar los secretos militares", afirmó el jefe de la Defensa aérea, Alex Badeh, citado por el diario local "The Punch".

En los últimos días, el Ejército nigeriano ha recibido criticas ante la falta de resultados en la operación de rescate de las niñas, apoyada por la ayuda internacional de Estados Unidos y el Reino Unido, principalmente. Pero Badeh ha respondido: "Nadie debe venir y decir a los militares nigerianos que no sabemos lo que estamos haciendo. Sí sabemos lo que estamos haciendo y no podemos ir a matar a nuestras niñas al intentar recuperarlas". "Déjennos en paz, estamos trabajando. Conseguiremos traer de vuelta a las niñas".

La verdad es que toda prudencia es poca para una operación militar semejante que, efectivamente, puede terminar en tragedia.

Dejemos trabajar a los militares nigerianos, ayudados por los de EEUU, Reino Unido e Israel -al fin y al cabo todos ellos son los profesionales-, para que llegue a buen fin la liberación de estas niñas torturadas por el yihadismo radical.

José Ángel Gutiérrez
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