El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas explica que "ninguna instancia legalmente ahora mismo puede hacerle nada" al médico objetor

 

Recientemente un hospital de EEUU amenazó con despedir a doce enfermeras por negarse a asistir abortos, informaba Vida Selección. Tras la aprobación en julio de 2011 del nuevo Código Deontológico de la Organización Médica Colegial en España, hemos indagado acerca de cómo se protege la objeción de conciencia de los médicos que se oponen a realizar abortos en nuestro país.

En declaraciones a Hispanidad, el presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas, José María Simón, ha dicho: "En principio, el Código Deontológico no es una ley de mucha importancia, lo cual significa que prevalecen las leyes superiores: la Constitución -que dice que la objeción de conciencia existe-, o una sentencia de un Tribunal Superior que dice que la objeción se puede aplicar directamente de la Constitución y que por tanto tiene que existir".

Simón ha destacado que la objeción de conciencia es un derecho humano que incluso puede ser invocado por las instituciones, según declaró recientemente el Consejo de Europa: "Por tanto, si un hospital católico o uno que no quiera hacer abortos decide no hacerlos, también hay que respetarlo". En consecuencia, puede decirse que "ninguna instancia legalmente, ahora mismo, puede hacerle nada al médico" por oponerse a abortar.

En su opinión, mucho más importante que el Código -"que ningún médico se lee a menudo ni nunca"- es el hecho de la objeción en sí al aborto entre los médicos, algo que puede paralizar esta práctica en un país. De hecho, ponía estos ejemplos: "En algún Estado de EEUU no pueden aplicar la pena de muerte porque no encuentran médicos para aplicarlos". "Y en algunos países relativamente secularizados como Francia tienen problemas para encontrar médicos para trabajar en centros de aborto".

Por tanto, propone, "lo ideal sería una objeción masiva al aborto de los médicos españoles".

Ojalá tomen nota...

José Ángel Gutiérrez

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