'Genocidio cristiano' empieza a resultar una web de ineludible lectura si uno quiere enterarse de lo que pasa en el mundo. Al parecer, Satán anda suelto y neuróticamente activo (¿pueden padecer neurosis el amigo Satán y sus coleguis?) porque, de otra forma, no se entienden los continuos y da la impresión de cada vez más salvajes ataques a los cristianos en todo el mundo.

La palma de la sangre se la lleva, cómo no, el mundo islámico, quien pretende que se le respete en Occidente aunque ellos pagan la conversión al cristianismo con la muerte. Es el primer caso que expone la página. Un musulmán iraquí que se convierte. La verdad es que cuando un musulmán pasa de un dios en el que creer a un Dios que ama, no es de extrañar que opte por el cambio. Articulistas y políticos repiten que los occidentales no conocemos el Islam. No hombre no, el Islam sí que lo conocemos. Lo que no conocemos los occidentales es el catecismo cristiano.

Luego viene la estafa del señor Mursi en Egipto. Los Hermanos Musulmanes son gente que no entiende de respeto al prójimo. El decreto del presidente Mursi para controlar a la justicia es temido por mahometanos, conscientes de que significa un paso más hacia la tiranía, pero también por los cristianos, especialmente los coptos, que vivían mejor con el pérfido tirano Mubarak que con el democrático Mursi.

Tercera historia: matanza en Nigeria. Habitual. Apenas ocupa unas líneas en los diarios, en página par: once muertos en una Iglesia. Allí opera importante petrolera y todo Occidente mantiene relevantes representaciones políticas: mejor callar. Naturalmente, los asesinos son yihadistas.

Iglesia profanada en Siria, otra dictadura, sí, pero que ha sabido respetar a los cristianos. A los musulmanes no hace falta que se les respete: se toman el respeto por su mano.

Pero lo que me asombra de todo esto no es que se mate a cristianos en Oriente. Eso siempre ha ocurrido. Lo que me aterra es el pertinaz silencio de Occidente, el diplomático silencio del orbe cristiano. Porque ya saben ustedes la frase de Martin Luther King. "No me preocupa tanto la gente mala sino el espantoso silencio de la buena gente". Rajoy, prenda, deja de alabar a turco y levanta la voz contra el genocidio cristiano.

Eulogio López

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