El nudismo está de moda. Se ha corrompido la dignidad de la persona. Se ha perdido el valor trascendental del cuerpo humano, transformándolo en objeto de deseo.

 

No podemos olvidar que el hombre ha sido creado por Dios, a su imagen y semejanza. Somos templo de Dios.

No lo ha entendido la actriz Natalie Porman que posa desnuda para una marca multinacional de alta perfumería.

Un canal de televisión de pago de Hong Kong emite un nuevo programa basura, sobre la cocina, en el que aparece la modelo Flora Cheung totalmente desvestida.

A los indignados del 15-M se les ha unido un grupo perteneciente a una cooperativa, para la construcción de viviendas, que no pudo terminar su objetivo y suspendió pagos. Unos 300 afectados han sido los que se presentaron desnudos delante del Banco de España.

Una empresa de productos de belleza ha lanzado una campaña publicitaria con dos columnas de mujeres en pelotas con el eslogan "ayuda a reparar tu piel".

También en Londres se ha exhibido una obra de teatro en la que el nudismo predomina, tanto es así, que en un momento determinado, el público fue avasallado por un grupo de bailarines enloquecidos, en pelotas, por entre las butacas de la platea.

Una psicóloga estadounidense afirma que utiliza el desnudo como terapia. De acuerdo con sus clientes se desnuda ella, su cliente o los dos. No es una terapia, es una auténtica aberración.

Asimismo, la cantante taiwanesa de 27 años, Lee Mi, se ha presentado a las puertas del Palacio Presidencial de Taipel, totalmente desvestida, en contra de la energía nuclear bajo el lema: "Mejor en pelotas, que nuclear".

Sila Sahin, el primer desnudo de una musulmana, para una revista pornográfica. Su padre le dijo: "espero de corazón que puedas vivir con las consecuencias".

También el nudismo ha llegado a la política. Soledad Sánchez Mohamed, apareció en el cartel para los comicios municipales en carnes vivas.

La sociedad ha perdido los valores éticos. Nos comportamos como irracionales. El vandalismo de Inglaterra, afirmaba el primer ministro David Cameron, es un problema de la familia que ha perdido los valores tradicionales. Las familias, con buena posición social, contemplan horrorizadas, a sus hijos robando. Es necesario volver a las raíces cristianas para cambiar el mundo.

Clemente Ferrer

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