El rescate virtual se parece mucho al sexo virtual: es mucho más nocivo que el real y sólo espíritus mezquinos disfrutan con él. Y, además, no genera otra cosa que degeneración moral del sujeto agente.

Dentro del rescate bancario que ha solicitado Rajoy (en la imagen) -que no debería haber solicitado jamás- se enmarca el banco malo, un contenedor de basura donde los bancos van a colocar su basura inmobiliaria. Se va a llamar SAREB, nombre que suena a islámico, ya ven ustedes. Y es un banco muy malo porque, como el sexo virtual, no es real.

La clave del banco malo es el precio de trasferencia de activos tóxicos desde los bancos a SAREB. Pongamos que se queda en un 45%. Y con ese descuento, ¿no hubiera sido más lógico que los bancos hubieran vendido los pisos embargados con una rebaja del 50%? Se los habrían quitado de las manos y no haría fala el rescate europeo que eternizará la crisis bancaria para 15 años.

Mi interlocutor me responde: si hubiéramos hecho eso muchos habrían quebrado. Pues esa es la cuestión, que deberían haber quebrado los malos y sobrevivido los buenos.

Insisto, el origen de la crisis actual es financiero, por lo que la solución habría sido dejar quebrar a los bancos quebrados y pagar a los depositantes. Y en el caso español, el problema es la burbuja inmobiliaria. Pues mire usted, lo mismo: cuando una burbuja estalla no tenemos por qué pagar entre todos los desperfectos, o pedirle prestado a Europa para que dependan de ellos por muchos años.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com.