• Un informe del sector financiero establecía unas pérdidas netas de 17.500 millones de euros para el conjunto de la banca española.
  • Pero Linde ha logrado introducir 'filtros' a la normativa que aminoran las provisiones para la inversión en deuda y el coste de capital de esa inversión.
  • Por eso las entidades se muestran tranquilas: los nuevos parámetros de contabilización "no nos deben afectar en nada", señala el consejero delegado del Santander.

Lo publicamos en Hispanidad hace sólo una semana: según un informe del sector financiero, la nueva normativa sobre contabilización de la deuda podría provocar unas pérdidas netas a los bancos de 17.500 millones de euros.

Sin embargo, el papel del Banco de España, concretamente el del gobernador, Luis María Linde (en la imagen), ha sido decisivo para evitar lo que hubiera sido otro golpe durísimo al sector.

Para entendernos: en un principio, la nueva normativa ampliaba las provisiones obligatorias para la inversión en deuda y su coste de capital, es decir, sobre el coeficiente de recursos propios. Y afectaba tanto a la cartera de vencimiento como a la de negociación.

Dicho esto, conviene recordar el modus operandi de las entidades durante estos años de crisis y que les ha permitido mantener sus resultados a pesar de la caída del negocio típicamente bancario. Hablamos de la bicicleta financiera: coger dinero en el Banco Central Europeo (BCE) al 1% y comprar deuda pública al 4%.

En su descargo, también hay que afirmar que las entidades han disminuido el peso de su cartera de deuda pública en los últimos meses. Es cierto, pero aún así, el citado informe insistía en un impacto de 17.500 millones de euros.

Pero tranquilos: Linde ha conseguido atemperar ese impacto mediante la inclusión de 'filtros' a la normativa que aminoran las provisiones para la inversión en deuda pública y el coste de capital de esa inversión. Para hacernos una idea: al cierre de 2013, la cartera de deuda pública de la banca española alcanzaba los 355.000 millones de euros. De esos, sólo el 15% era a vencimiento. El 85% restante correspondía a la cartera de negociación, la más afectada por la nueva normativa.

Según la patronal bancaria AEB, la nueva normativa supondría unas pérdidas de 2.000 millones de euros en la cartera de vencimiento y hasta de 25.000 millones en la de negociación, que se quedarían en 17.500 millones después de impuestos.

El éxito de Linde explica la tranquilidad de las entidades. Por ejemplo, la del consejero delegado del Santander, Javier Marín, que el pasado día 29 de abril afirmó que los nuevos parámetros de contabilización de la deuda "no nos deben afectar en nada".

Pablo Ferrer

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