Me estaba yo preguntando por qué Europa no marchaba. Y ahora lo entiendo. Sus dirigentes representan a la subespecie librepensadora, esa autodefinición que los jóvenes de mi generación (años 70) nos provocaba la carcajada que tan a menudo provoca la cursilería.

El asunto es éste. Resulta que en toda Europa se está dando un pulso entre los partidarios del ajuste y los del crecimiento. Un debate falso dado que, como asegura Ángela  Merkel, austeridad y crecimiento son compatibles. En efecto, se trata de que mengüe lo público, y de lo privado grande resurja lo pequeño: familias y emprendedores. Eso es combinar crecimiento de lo pequeño y austeridad de lo grande. Ocurre que, algunos malpensados, cuando vemos a la canciller alemana hablar de tan sabia combinación tendemos a sospechar (malpensados que somos). Que habla del crecimiento de la Europa central a costa de la austeridad de Europa del Sur y del Este.

Pero dejemos a doña Ángela, que tiene que ganar elecciones este año y volvamos a don Olli Rehn (en la imagen). Ha dicho el señor comisario de economía, natural de Finlandia y adherido al Eje, es decir, al IV Reich merkeliano, que él es un agnóstico-doctrinario y que, por tanto, puede casar perfectamente la austeridad y el crecimiento sin decidirse por ninguno de los dos. ¡Cuánta razón tiene este hombre! En efecto, como buen agnóstico -es decir, ignorante, que eso es lo que significa tan ebúrneo concepto- puedes casar austeridad y crecimiento, e incluso puedes casar la gimnasia con la magnesia, la cultura con la agricultura y el culo con las témporas.

Pero lo mejor estaba por llegar. Rehn, por agnóstico y doctrinario, concluía que podía convivir con ambos conceptos sin decidirse por ninguno. He aquí el paradigma del progresismo: acepto todo y no me decido por nada, salvo, naturalmente, por mi propia conveniencia. Y así, cuando habla de España, su país favorito, don Olli, el de la olla, nos conmina a seguir haciendo ajustes para conseguir, no ya 6 millones de parados, sino siete u ocho. El agnosticismo doctrinario da para eso y para mucho más. Incluso para cargarse el proyecto europeo que es un proyecto cristiano, es decir, solidario entre las naciones.

Eulogio López

[email protected]