Ha sucedido veinte años después de que Macaulay Culkin conmoviera a los espectadores con su inocente rostro con el filme Sólo en casa. Según el rotativo The National Enquirer el artista padece un aprieto de adicción a la heroína, además de a otros tipos de estupefacientes. Muy enflaquecido y claramente estropeado (como se muestra en la imagen). Según el mismo periódico, Macaulay derrocha más de 5.000 euros mensuales con todo tipo de drogas.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) ha descubierto un considerable aumento del consumo de drogas que inducen al detrimento de la memoria. Los delincuentes aprovechan esta situación para perpetrar sus delitos: desvalijamientos, asesinatos, sedaciones e incapacidad de longevos, aunque la mayoría de estas agresiones están atañidas a violencias sexuales.

Las drogas psicoactivas son empleadas para extorsionar la voluntad de los hombres o alterar su conducta con fines criminales.

El INTCF ha publicado unas "instrucciones de actuación en caso de agresión sexual con sospecha de intoxicación". El número de embestidas provocadas por los estupefacientes han aumentado en los últimos años. El Instituto de Toxicología ha publicado un estudio en el que se afirma que las atormentadas por estas violaciones no arriban a un establecimiento médico, para que se realice la recogida de pruebas orgánicas con objetivos toxicológicos.

Asimismo, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ha divulgado una campaña bajo el eslogan: "Las drogas no sólo perjudican a quienes las consumen". "Todo tiene un precio". Busca concienciar a la sociedad sobre la presencia de los estupefacientes como un producto que lleva al despilfarro. La idea creativa de la acción descansa sobre la aseveración "lo más peligroso de las drogas es olvidarnos de lo que realmente son".

La droga se trajina en un entorno marginal de indigencia y malaventura. Son los chamizos en los que residen otros tantos clanes que vegetan en situaciones quebradizas.

Se conservan más de 2.000 chiringuitos clandestinos y unos 40.000 mortales de distintas patrias. Lo endeble y frágil de las edificaciones, la escasez de manga de agua potable, de luminaria y de las exiguas condiciones sanitarias, más la depauperación, son el entorno rutinario. Asombra mirar a los críos contentos, andrajosos o desnudos, indiferentes a su cruel realidad, retozando entre la bazofia y los acopios de basura.

El espectáculo es tan dantesco que estremece el corazón. Es una humanidad aparte, son ajados moradores que han renunciado a la lucha por su acomodo. Con el estigma que provoca la droga, la fijeza resulta hueca y apenas mantiene firmes a las personas. El vacío de Dios, ¿no lleva a la desesperanza ¡La desesperanza conduce a la deshumanización! El hombre sin Dios se deshumaniza y se hace enemigo hasta de sí mismo.

Clemente Ferrer
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