Una campaña para prevenir los peligros de la cultura de la fiesta «a base de borracheras». Este es el objetivo de la última acción de prevención del consumo inmoderado de bebidas alcohólicas, diseñada por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), bajo el lema: "Cada vez que te emborrachas te separas de las cosas que más te importan".

Esta campaña tiene como meta concienciar y apoyar la cavilación sobre el impacto que el consumo abusivo de bebidas etílicas tiene en la existencia de muchos adolescentes y cómo puede avivar bretes en sus relaciones sociales o en su vida ordinaria. Emplea códigos cinematográficos asentados en efectos especiales y muestra dos situaciones muy comunes en los fines de semana: un botellón y las secuelas inmediatas de la borrachera.

Según los últimos datos del Observatorio Español sobre Drogas, más de un 35% de los jóvenes de 14 a 18 años aseveran haberse embriagado en el último mes.

El acceso de los jóvenes a los néctares alcohólicos es cada vez mayor, a pesar de las prohibiciones de venta a los chiquillos.

La edad media de comienzo en el consumo de alcohol entre los colegiales, según los datos de la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, es de 13,6 años, y la edad media de empiece en el consumo semanal se emplaza en los 14,9 años. Las chiquillas reconocen mayor prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas, aunque en cantidades menores. El 84,2% de los colegiales ha consumido alcohol en alguna ocasión y el 43,9% dilapida alcohol al menos una vez a la semana. En cuanto a las peripecias de las borracheras el 41% de los escolares se han embriagado en alguna ocasión y el 23,6% en el último mes.

Un 80% de las defunciones entre los adolescentes se deben a accidentes relacionados con las drogas o el alcohol, concurriendo un mayor porcentaje de suicidios en los adictos a las bebidas etílicas. La consideración positiva hacia el alcohol hace que se razone al mismo como una droga socialmente admitida, lo que hace que los jóvenes no juzguen el alcohol como una droga y no discurran en que su consumo es como la puerta de acceso a la adicción a otras drogas. Sin embargo, numerosos estudios exponen todo lo contrario y según los cuales es muy poco frecuente el consumo de cocaína o heroína, sin haber dilapidado, con anterioridad, tabaco, alcohol o cannabis.

Finalmente se ha de reconocer que las bebidas etílicas son el ataque más feroz que sufre la sociedad actual. Una agresión cuyas consecuencias alcanzan todos los estamentos pero del que son especialmente víctimas los jóvenes.

Clemente Ferrer

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