• Cristina Cifuentes, la delegada del Gobierno infiltrada, no contenta a nadie con su decisión de permitir tomar la Puerta del Sol durante unas horas.
  • En el Ministerio del Interior no ha gustado su decisión de permitir concentraciones.
  • La delegada se 'infiltró' de incógnito en una Asamblea del 15-M y luego llevó los pasquines que consiguió a la Policía.
  • En la Confederación española de Policías definen su actitud como infantil, populista y peligrosa, al poner en peligro su integridad y la de los que se encargan de protegerla.
  • Fuentes del 15-M tildan el asunto de peliculero y se preguntan por qué no habló en lugar de esconderse.

 

"Para quienes no tenemos creencias, la Democracia es nuestra religión". Es la frase que tiene colgada en su muro de Facebook  "La infiltrada de moda", la Ana Obregón de la política pepera, Cristina Cifuentes (en la imagen), delegada del Gobierno en Madrid, la mujer que ha conseguido irritar a algunos sectores del Ministerio del Interior al permitir que las manifestaciones con motivo del 15-M se conviertan en concentraciones cuya disolución puede originar disturbios públicos.

Según ha publicado el diario ABC, mediante informaciones oportunamente filtradas por ella, Cristina participó de incógnito y vestida de sport en una asamblea de indignados. Como una pirata satisfecha, entregó su botín, la documentación conseguida a la Policía. Salvo en el Sindicato Unificado de Policía, más cercano al PSOE, que han tildado de anecdótico el asunto, a doña Cristina le han dado por todas partes. Kike Castelló, portavoz de Democracia Real Ya, una de las dos plataformas fundacionales del movimiento 15-M ha asegurado a Hispanidad que el asunto le parece, cuando menos películero, y que podía haberse identificado sin que hubiera ocurrido nada porque no se trataba de una reunión clandestina y además cualquiera la podría reconocer: "Hubiera sido interesante que aportara sus puntos de vista y hablara. "No habría pasado nada", afirma.

Lorenzo Nebreda, portavoz de la Confederación Española de policías, en declaraciones a Hispanidad califica sin embargo la incursión de la delegada como de un acto infantil con intenciones  mediáticas: "Una delegada del Gobierno no necesita infiltrarse en una asamblea. Se pone a sí misma en riesgo y si lleva protección pone en peligro a los que vigilan por su seguridad. Ha sido un acto infantil e innecesario. Tiene información de sobra acerca del 15-M porque tiene a la brigada de información a su servicio. Se trata de una actuación populista, poco operativa y que conlleva un riesgo importante.   

Tan sólo el SUP, por medio de su portavoz, José María Benito, ha definido la aventura de la delegada como un hecho anecdótico, propio de una mujer como  ella, decidida y activa. Son precisamente ellos quienes hacen una defensa más contundente de la decisión de la delegada de permitir concentraciones con un horario limitado en Sol, el Paseo del Prado y Tirso de Molina, lo que puede ser considerado como un paso previo a la acampada. Benito señala, que ha sido "un intento de hacer las cosas bien, no prohibirlo todo y dar respuesta a las legítimas peticiones de los comerciantes. Nos parece razonable: cinco horas durante tres días. Claro que hay gente que ya ha anunciado que se quedará allí incumpliendo el límite, pero la delegada ha previsto un enorme despliegue de dispositivos para preservar el orden, entre 2.500 y 3.000. Esperemos que no ocurra nada, yo he participado en debates y detestan la violencia, lo que ocurre es que al amparo de unos, se cuelan otros elementos que organicen disturbios, pero para eso estamos, para garantizar el orden y disolver la concentración cuando llegue la hora. Se trata de gente indignada que desea que todos vivamos un poco mejor  y deseamos que se desarrolle sin ningún tipo de incidentes y sea un éxito de participantes".

El problema es que los líderes del 15-M ya han anunciado que no se retirarán a su hora como los niños cuando mamá les mande a dormir. Así lo explica el propio Kike Castelló, portavoz de DRY, quien parece dejar claro que quien avisa no es traidor. No piensan retirarse a la hora dictada. "No entendemos el calendario. El límite es a las diez de la noche el día doce, y nosotros, entre nuestros actos tenemos programado un minuto de silencio a partir de las doce de la noche". Un desalojo, señala, "no es algo fácil de hacer y en este caso es hasta ilegal, no se puede restringir el derecho de reunión, es anticonstitucional. El grupo 17 de marzo, compuesto por prestigiosos juristas, ha elaborado un documento en el que se recogen sentencias del Tribunal Supremo en ese sentido. La razón está de nuestra parte. Yo te garantizo que si no hay nadie en la plaza a las 12 y 2 minutos nos vamos a nuestra casa. La medida que han adoptado no es la idónea. Y puede ocasionar problemas. Confío sin embargo en la sensatez de la delegada del Gobierno y sé que la policía está dirigida por gente inteligente. No van a provocar un problema mayor porque la orden de desalojo es irrealizable e innecesaria".

Defiende Castelló que el movimiento al que representa ha sido pacífico desde el primer día y pasa la pelota a las autoridades policiales "para que todo transcurra tranquilamente" .

Fuentes relacionadas con el Ministerio del Interior señalan que el ministro Jorge Fernández se equivoca y no se deja asesorar, se precipita en sus declaraciones, da marcha atrás, y así le ocurre lo que le ocurre, verse desautorizado por una delegada del Gobierno que tampoco permite que la aconsejen. Una mujer que con sus intervenciones y declaraciones parece estar intentando ganarse a pulso el apodo de la 'nueva Gallardona'.

¿Qué ocurrirá en la madrugada del 12-M? ¿Ha acertado la delegada al permitir las concentraciones? ¿Tenía otra salida? Según Lorenzo Nebreda, portavoz de la Confederación Española de Policía, "las intenciones han sido buenas, pero esto es como el chiste del toro: hiciera lo que hiciera le habría pillado. La decisión habría sido acertada si la hubiera consensuado con los organizadores, que ya han dicho que van a hacer caso omiso. Y si es así, va a ser inevitable la intervención de la policía para desalojar la plaza".

Sara Olivo

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