Mueren 13 personas en enfrentamientos entre cristianos y musulmanes
El 10% de la población egipcia (ocho millones de personas) es cristiana copta.

La revolución popular de Egipto no ha concluido y ya se gesta un nuevo conflicto, aunque de raíces más profundas. Cada día se van agravando los ataques contra los cristianos egipcios y los enfrentamientos hacen temer lo peor.

En los últimos meses han sido numerosos los ataques contra los cristianos y sus iglesias (dos muertos en noviembre en una manifestación, otros 23 en un atentado en una iglesia el uno de enero, otros 13 muertos en una nueva manifestación en protesta por un incendio de una iglesia), pero parece que las fuerzas se seguridad tampoco se implican para evitar que se produzcan estos ataques.

En esta ocasión, el motivo del ataque se debió a un rumor según el cual una mujer que se quería convertir al Islam estaba secuestrada en una iglesia. Como si de una caza de brujas se tratara, miles de salafistas, rodearon la iglesia. El resultado fue 13 muertos, dos iglesias quemadas y palabras por parte de los gobernantes de que tratarán de frenar estos ataques. Un rumor parecido provocó la muerte de más de 50 cristianos en Bagdad cuando un comando radical tomó una iglesia y acabó matando a los presentes.

Parece ser que los ideales democráticos que iban a surgir de la revolución que echó a Mubarak se están difuminando y un nuevo rostro se va conformando. Y en él, ser cristiano parece que no es necesario.

Pese al 10% de la población y sus orígenes cristianos, en Egipto sólo hay 2.000 iglesias, frente a las más de 90.000 mezquitas, además de que es muy difícil conseguir permisos para construir una iglesia o repararlas.

Ciertamente un líder como Mubarak era un dictador, pero parece que la nueva solución no es mejor, sino más bien lo contrario.

Andrés Velázquez
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