Al elegir el colegio, los padres asumen respetar el estilo educativo del centro y éste se compromete a dar lo que ha ofrecido en el momento de la admisión de sus hijos. Los padres saben que sus hijos deben aprender a asumir un nivel de responsabilidad y compromiso superior al de las últimas décadas. Ni las familias ni las instituciones pueden permitir los niveles de fracaso escolar que se dan donde el hedonismo predomina en la juventud.

Algunos padres, para evitarse problemas, hacen dejación de sus derechos y obligaciones, tolerando conductas que llevarán a sus hijos a la mediocridad y a la falta de madurez para asumir compromisos en la vida. 

No se debe temer a la libertad sino a la falta de responsabilidad al ejercerla o el hecho de tener un concepto erróneo de lo que supone ser libre. Educar en libertad comporta asumir riesgos. En las circunstancias actuales, ante las dificultades que encuentran los jóvenes, es urgente que la familia y el colegio tengan unidad de criterio en lo esencial.

En la sociedad actual sólo es posible formar personas maduras y responsables, si padres y profesores colaboran en la tarea educativa. No se puede olvidar que los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos, pero la parte académica, al estar regulada por la autoridad educativa, compete más directamente a los profesores. Es fundamental educar sumando fuerzas padres y profesores para ayudar a los jóvenes a alcanzar su madurez intelectual y personal.

Por último, Delors, persona bien conocida por su texto titulado "La educación encierra un tesoro" pone de manifestó que los padres deben procurar administrar bien ese tesoro, no permitir que lo administre quien no tiene potestad para hacerlo o quien no lo hace respetando la dignidad de la persona.  

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se declara que "los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". Son los progenitores y no el Estado los titulares del derecho a la formación de sus hijos.



"Un gran hombre demuestra su grandeza en la forma de tratar a los pequeños", afirma Thomas Carlyle.



Clemente Ferrer

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