Decíamos ayer que Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, tiene ante sí un reto impresionante: el de reflotar siete entidades de ahorro, aunadas en el Banco Financiero y de Ahorros (BFA) y ya, por el mismo precio, conseguir en el mercado más de 20.000 millones de euros, que no una tontería.

Por si fuera poco Lady Palpatine, es decir, Elena Salgado, a la sazón vicepresidenta previa del Gobierno, se lo pone difícil y airea la mala situación del sector ahorros. Está claro que al Gobierno Zapatero le gustaría que el ex vicepresidente del Gobierno Aznar fracasara en su cometido como banquero. Con amigos así, tu propio Gobierno, no hacen falta enemigos.

Rato se esfuerza en sanear ciertamente, y espera obtener dinero en los mercados para recapitalizar y cumplir así con ese engendro llamado Basilea III, que fía toda la solvencia bancaria a la capitalización, como si la clave del negocio financiero fuera el dinero propio con el que se trabaja y no la gestión del dinero ajeno.

El Gobierno Zapatero pretende que dicha capitalización venga del mercado. ¿Quién es el mercado? Pues la media docena de fondos de capital riesgo que ya se han mostrado -¡qué buenos!- dispuestos a entrar en el capital del nuevo BFA.

Oiga, y si Caja Madrid, Bancaja y compañía, está tan necesitada de capital, ¿por qué le interesa tanto a la private-equity -siempre me ha parecido un nombre de lo más cursi- entra en su capital? Pues muy sencillo, para desguazarlas. Recuerden cómo funcionan los bancos de inversión y los fondos de capital-riesgo. Su especialidad consiste en destrozar empresas: compran con deuda, exigen la venta por trozos de la empresa, reducen gastos (miles de trabajadores a la calle) y con lo obtenido no sólo pagan su deuda sino que obtienen beneficio. Cuando terminan su tarea se apresuran a desplumar al siguiente palomo.

Es la economía Liberty, pues la toma por parte de PRISA de estos expoliadores ha convertido al mayor grupo editorial en habla hispana en una mini-empresa dedicada a despedir trabajadores cualificados, empezando por sus fundadores, la familia Polanco.

Ésta es la España de Zapatero: una colonia donde los grandes depredadores del capitalismo internacional se forran el riñón violentamente, aprovechando la necedad del equipo económico imperante, la excusa de la crisis, el ordeno y mando de los modos especulativos anglosajones (Basilea III) y el cainismo patrio. ¿Qué más da que BFA se hunda, ya lo salvaremos con capital público, si con él puede hundirse Rato?

Eulogio López

[email protected]