El Gobierno permitirá a EE UU el uso de las bases de Rota y Morón "con garantías"

Parece que, afortunadamente, la histeria va quedando atrás y se va imponiendo la calma en la crisis del ébola. Aunque el pasado jueves con el ingreso de cuatro personas el pánico repuntó, el hecho de que hayan dado negativo en los primeros test, hace que las aguas vuelven a su cauce a la espera de la segunda y definitiva analítica.

Estos cuatro ingresados son: un misionero español, miembro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (OHSJD), como Miguel Pajares y Manuel García Viejo, que estuvo en Liberia y experimentó fiebre; el pasajero nigeriano que tuvo fiebre y temblores en un avión de Air France y aterrizó en Madrid; el vecino de Fuenlabrada que viajó en la misma ambulancia que la única infectada, Teresa Romero, y un cooperante de Cruz Roja que estuvo en Sierra Leona. Los tres primeros están en el Hospital Carlos III de Madrid y el cuarto, en el de La Candelaria (Tenerife).

Por su parte, la auxiliar de enfermería se encuentra "en situación estable con una ligera mejoría", según ha informado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Además las otras 15 personas en investigación y el resto de contactos de bajo riesgo "están todos asintomáticos".

Otra buena noticia que invita a la calma. Este viernes se cumple el plazo de 21 días posteriores al contacto con el misionero Manuel García Viejo, para descartar más contagios por este causa, puesto que ese es el periodo de incubación del virus.

Respecto a la política, el Gobierno permitirá a EE UU el uso de las bases de Rota y Morón, pero "con garantías".

Cristina Martín

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