• Es decir, vuelve a enfrentarse con Soraya Sáenz de Santamaría, la amiga de Mediaset y Atresmedia.
  • Soria siempre ha defendido que hay que cumplir la sentencia del Tribunal Supremo, por mucho que se enfaden Tele 5 y Antena 3 TV.
  • Pero, hasta la última orden del alto Tribunal (18 de febrero), matizaba que el Gobierno nunca había prometido un nuevo concurso.
  • Y, mientras tanto, el Gobierno lleva 25 días sin obedecer al Supremo (si se mira bien, lleva 15 meses).
  • Y en UTECA, tras la operación "que se fastidie el sargento, que no me como el rancho", vuelve el duopolio del duopolio: presidirán José Manuel Lara y Alechu Echevarría.

Lo dijo el ministro de Industria y Telecomunicaciones, José Manuel Soria (en la imagen), días atrás ante un grupo de periodistas: el Gobierno cumplirá la sentencia del Tribunal Supremo (algunos empezaban a dudarlo) y cerrará nueve canales de TDT: tres de Antena 3 TV, dos de Telecinco, dos El Mundo y dos de ABC. El Duopolio, que controla el 91% del mercado publicitario televisivo -es decir, Tele 5-Cuatro y A3 TV-La Sexta-, ya está en campaña para que el Gobierno pierda las próximas elecciones europeas y amenaza con subir la nota. Por eso Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta, aconseja ceder al chantaje y desobedecer al Supremo.

Ocurre que el Gobierno ya ha desobedecido al más alto tribunal ordinario del país, pues la sentencia de cierre de los canales se emitió en noviembre de 2012, y la orden de ejecución de sentencia, en diciembre de 2013. Entones se les dio de plazo al Gobierno dos meses para ejecutarla y cerrar los canales. Pero el 18 de febrero, Soraya seguía incumpliendo un fallo y buscar alguna forma de amansar al Duopolio. Por el momento, lo único que ha logrado es que los canales del Duopolio se ensañen con todo el Gobierno, incluido el presidente, menos con ella. Según se mire, todo un éxito de Soraya.

El problema es que Mariano Rajoy se ha cansado del chantaje conjunto de José Manuel Lara y Silvio Berlusconi. Por eso, ha parado los pies a su segunda y ha dado orden de poner en marcha el cierre de los nueve canales, ha amenazado con devolver la publicidad a RTVE (lo que más teme el Duopolio) y además, ha dado el visto bueno a Soria, ministro del ramo, para abrir un nuevo concurso para nuevos operadores que enriquezcan el pluralismo informativo en TV, hoy reducido a dos grandes operadores que imponen su ley.

Y queda la segunda parte. Si se cierran nueve canales se puede pagar el dividendo digital (es decir, poder otorgar a las telecos la banda de cuarta generación que han pagado hace 15 meses) y además quedaría hueco para licitar otros tres canales. Hace meses Soria aseguraba que sí al cierre de canales pero no a abrir un nuevo concurso. Pues bien, ahora, apoyado por Rajoy en su batalla con Soraya -batalla por cumplir la ley y no ceder al chantaje del Duopolio-, Soria ha dicho que se harán las dos cosas: cerrar canales y abrir concurso.

En el entretanto, el Duopolio continúa con su paripé en la patronal  de televisión privada UTECA: primero dimite A3 TV (Silvio González) y el Duopolio deja vacante la entidad que ellos mismos habían creado. El Gobierno se queda sin interlocutor (¿y qué). Ya saben: que se fastidie el sargento que no me como el rancho. Pero pocos días después, el jueves 13, deciden hacer el duopolio del duopolio: co-liderazgo de Alechu Echevarría (Tele 5) y José Manuel Lara (A3-TV)

De las 'actividades' del Duopolio (es decir, forrarse emitiendo telebasura) nadie habla en los multimedia tradicionales. Claro, como que les afecta a ellos mismos y no van a confesar sus presiones a un Gobierno. Y los partidos de la oposición también desaprovechan la posibilidad de echarle en cara al Ejecutivo un incumplimiento flagrante de una sentencia, nada menos, que del Tribunal Supremo, como si España fuera una república bananera. También lógico: el PSOE y el resto de partidos del arco parlamentario temen al Duopolio aún más que el Gobierno.

Pero el asunto es de tal relevancia que ha abierto la mayor brecha -mayor que el caso Bárcenas- entre Rajoy y su segunda, Soraya. Un asunto que, además, constituirá una de las claves del previsible cambio de Gobierno ante las elecciones europeas.

Eulogio López        

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