• Se dispararon los precios pero no los salarios.

  • Muchos artículos que valían 100 pesetas pasaron  a costar 166 de la noche a la mañana.

  • A España no le benefició el canje: todo lo contrario.

  • Nuestro país perdió el recurso a la devaluación.

  • Encima, los billetes de 500 y 200 euros dispararon el dinero negro.

  • Y, de paso, la existencia de la nueva moneda perjudicó a un país tan apalancado como España.

  • Como aseguró David Cameron, todos los días me levanto dando gracias a Dios por no haber entrado en el euro.

El euro ya había entrado en vigor 3 años antes, en 1999, pero era materia exclusiva de los mercados financieros. Como billetes y monedas con poder liberatorio de deuda, esto es, en la calle, el euro entró en vigor el 1 de enero de 2002. Por tanto, ahora se cumplen diez años del euro como moneda de cambio para particulares. Y, por cierto, una vez que entras es casi imposible salir; una vez que cedes tu soberanía monetaria resulta casi imposible recuperarla.

Aznar vendió la sustitución de la peseta como el euro como un gran triunfo y así lo acogieron los socialistas. Actuar de otro modo hubiese sido anti-europeísmo, pecado grave. Y ahora, diez años después, el Banco de España canta también las excelencias de la integración en el euro.

Los datos son estos: en diez años, en España se han homologado los precios con los países de nuestro entorno, pero no los salarios. Ya de entrada, en enero de 2002, casi todo aquello que valía 100 pesetas pasó a valer 166. Mientras los salarios subían mucho menos o incuso perdían poder adquisitivo.

Al mismo tiempo, España cedió la soberanía monetaria y también la capacidad de devaluar la moneda, una de las defensas históricas de España, país con una balanza comercial permanentemente negativa. Además, la nueva moneda perjudicó a un país tan apalancado como España.

Otro error consistió en la emisión de billetes de 200 y 500 euros, lo que disparó el dinero negro. De hecho, el BCE calcula que un 25% del tráfico de billetes de 500 euros corresponde a España.

Como asegura David Cameron, "todos los días me levanto dando gracias a Dios por no haber entrado en le euro". Pero Cameron no hablaba de España.

Eulogio López

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