Día Mundial de Teatro. Crisis, grande crisis, la culpa la tiene el ministro Wert, que ha subido el IVA.

No, hombre no, la culpa la tiene la farándula superficial que ha conquistado el teatro, sin duda el 'formato' artístico que más ha influido en la humanidad a lo largo de los siglos. Sí, también hoy, porque el teatro de hoy son las comedias de situación que emite la tele. ¡Qué miedo!

Recuerdo que cuando vine a vivir a Madrid, hace ahora tres décadas, no me perdía una obra de teatro, especialmente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) y de compañías privadas dedicadas a los clásicos de cualquier país.

Con los años, la cosa fue degenerando, a medida que sesudos y muy creativos directores y adaptadores decidieron que Lope de Vega o Jacinto Benavente no habían escrito sus dramas con la correspondiente calidad. Entonces comenzaron a actualizar contenidos y dotar a la obra de finales alternativos.  

Recuerdo que decidí no volver a la Compañía Nacional cuando cambió el final de una obra de Lope de Vega en tono de soflama feminista. Entonces me dije: "hasta aquí hemos llegado". Ahora prefiero el teatro no profesional, que se representa en casas de cultura municipales, por ejemplo el que desarrolla en Majadahonda Honda Teatro (@HondaTeatro): ahí no se atreven a jugar con los clásicos.

Y recuerdo también que las representaciones clásicas estaban abarrotadas de público.

Sí, el teatro está en crisis: ha sido la petulancia de tantos mequetrefes que se creen más listos que Lope.

Si queréis salvar el teatro, respetad a los clásicos... y de paso a todos los autores. 

Eulogio López

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