Cada vez hay más matrimonios sin hijos que desean adoptar y, por otra parte, hay menos críos dados en adopción. Si antes la falta de chiquillos para ser adoptados, en los países desarrollados se restablecía a través de la adopción en el extranjero, ahora esto es más complejo. La cifra de adopciones internacionales ha bajado un 48%.

Antes de indagar en las raíces de esta reducción es bueno hacer memoria de dos reglas internacionalmente aceptadas. La primera subraya que debe imperar siempre el interés principal del chiquillo. El segundo, formulado en el Convenio de La Haya de 1993, que exige que se dé una deferencia a las adopciones dentro del propio país.

Algunos eruditos como Elizabeth Bartholet, catedrática de la Universidad de Harvard, piensa que sobradas obligaciones pueden sentenciar que muchos niños se vean forzados a pasar más tiempo en hospicios. 

Le Monde asevera que, en Francia fueron adoptados 2.000 críos extranjeros en 2011, y solo 1.500 en 2012, según los últimos censos de la Secretaría de Relaciones Exteriores alpina.

Los aspirantes a la adopción se enfrentan a entornos más arduos en el extranjero y también en Francia, donde hay un número de chavales galos aptos para ser adoptados.

En China y Rusia se han apretado las tasas para la adopción en los últimos años. China es el imperio con más críos entregados en adopción: cerca de los 80.000 entre los años 2003 y 2011.

Adoptar una criatura es lo más anhelado, pero también lo más trabajoso. En cambio existen más oportunidades para adoptar bebés entre los 3 ó 4 años, chiquillos aquejados o inválidos. Los niños de 5 a 7 años representan el 13% de los adoptados en Francia en 2012, frente al 10,73% en 2011, y los de más de 7 años el 16,65% en 2012, frente al 14,28% en 2011.

Especialistas en Psicología Evolutiva declaran, a un rotativo de gran difusión, que actualmente, la preferencia consiste en que los críos adoptados sean de edades algo superiores y exhiban alguna aflicción física o psíquica. "Y eso, lógicamente, choca con los deseos de muchas familias, cuya meta es un bebé lo más pequeño y sano y sin ningún problema".

En nuestro país, la legalización del aborto en 1985 ha conducido a que haya un aborto por cada cuatro nacimientos. Esta grave situación ha reducido la cifra de bebés libres para ser adoptados.

La adopción se ha tornado hoy más ardua. Ante las necesidades urgentes de chavales y el deseo no satisfecho de matrimonios, parece oportuno no poner trances que enmarañen más los procesos de adopción.

Clemente Ferrer
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