Lo ha dicho el SUP, es decir el Sindicato Policial (Policía Nacional) próximo al PSOE: los policías no deben cumplir las normas de desahucio. Alucinante, pibe: ¿desde cuándo los policías se permiten el lujo de incumplir órdenes?

Pero no sólo los policías. También los jueces se han puesto en plan montaraz. La cosa empezó con la mujer que se suicidó en Bilbao. Episodio muy triste, porque el suicidio es el peor de los homicidios. Pero dejemos eso.

El señor juez que levantó el cadáver, impresionado por el suceso, aseguró que no es el poder judicial quien debe cambiar las normas de desahucio. Severo juicio a la clase política, en la línea del ilustre Santiago Pedraz, el de la "convenida decadencia de la clase política".

Olvida su señoría que ha sido otro juez quien ha articulado el desahucio de la vecina de Baracaldo y que los jueces no hacen las leyes -sólo faltaba- pero las aplican. Ergo, sí tienen poder legislativo: no en la teoría pero sí en la práctica. La norma legal no es un automatismo, sino que caben cientos de interpretaciones de un mismo texto. Buena prueba de ello es que, sobre el mismo caso, una instancia judicial dice gimnasia y la siguiente pronuncia magnesia.

Pero la demagogia crece, y entonces los jueces decanos aseguran que paralizarán los desahucios hasta la nueva normativa que pactan PSOE y PP.

Fíjense a qué extremos hemos llegado que los jueces tienen menos capacidad autocrítica que periodistas y artistas. Servidor desconfía menos de la clase política que de la "convenidamente decadente casta judicial".

Pero vamos al caso de la mujer que se suicidó en Baracaldo antes de ser expulsada de su domicilio. ¿Sigo siendo favorable, ahora, a los desahucios? Sí, lo sigo siendo, aunque se pueda y se deba amortiguar los casos extremos de necesidad. Pero a título de excepción, no de regla. Y, por supuesto, cuando no haya mediado abuso por parte de la entidad bancaria. Ojo, en este caso, hay que aplicar la misma norma que en las preferentes. El preferentista optó libremente y perdió. Si tenía para invertir era porque le sobraba tras cubrir sus necesidades primarias. Y si libremente aceptó el riesgo debe asumir el riesgo… salvo que haya mediado estafa. La gente debe valerse por sí misma y la gente debe pechar con las responsabilidades de su decisión.

En cualquier caso, ¿quiénes son los jueces para plantearse el incumplimiento de la ley?

Yo soy partidario de los embargos en defensa, precisamente, de la propiedad privada. Pero, sobre todo, por el principio moral -insisto, séptimo mandamiento de la Ley de Dios- de que las deudas hay que pagarlas. Hay que condonar un deuda en situaciones extremas ciertamente, pero toda ley -es decir, una norma para todos- que condone deudas está ofendiendo a quien sí paga sus deudas.

Otra cosa es la dación en pago. Si yo compro un piso con un crédito estoy abonando al banco capital e intereses con una garantía -para el banco, no para el prestatario- real. Por eso, si en un momento no puedo pagarlo, entonces debo devolver el piso, la prenda, y dejar de pagar unos intereses sobre un bien que ya no disfruto. Eso es lo justo.

Porque en esta feria de la demagogia, como siempre, sólo ganarán los listillos. Mucho me temo que en las negociaciones entre Elena Valenciano (en la imagen) y Soraya Sáenz de Santamaría, saldremos perdiendo todos. Aumentará la mora bancaria, y en orden a la segunda injusticia -salvar bancos quebrados-, todavía tendremos que poner más dinero público para el sistema financiero.

Qué curioso: ni PP ni PSOE se plantean la dación en pago. Pero lo hacen, a beneficio de los huérfanos, los huérfanos y de los pobres de la capital.

Eulogio López

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