• Sacyr se hunde en bolsa por las ventas de su ex presidente.
  • Su antiguo socio, José Manuel Loureda, se compromete a seguir.
  • Con ello se acentúa el problema del cierre del ejercicio 2011: unos 1.300 millones de pérdidas latentes.
  • Mientras, Juan Abelló sigue proponiendo una fisión, para abandonar la constructora y quedarse en Repsol.
  • Eso sí, el precio de Sacyr -1.384 millones- comienza a resultar atractivo para las empresas de capital-riesgo más especuladoras.

Lo contaba en la mañana del jueves 16 el portal especializado Invertia: las ventas del ex presidente Luis del Rivero ha provocado un derrumbe del 35% en la cotización.

En efecto, Luis del Rivero, como Saturno, está devorando a su propio hijo, la criatura que alumbró junto a José Manuel Loureda quien, por cierto, repite a quien quiera oírle que él se queda y apoya al presidente Manuel Manrique.

Lo cierto es que la salida apresurada de Del Rivero llega en el peor momento, cuando Manrique se las ve y se las desea para salvar las exigencias de los bancos acreedores: 1.500 millones de dotación con cargo al ejercicio 2011.

Por si fuera poco, Juan Abelló y Demetrio Carceller, los dos vicepresidentes, se empeñan en una fisión de Sacyr, pues quieren alejarse de la constructora y centrarse en su inversión en la petrolera Repsol, ahora reducida al 10% del capital.

Pero no hay mal que por bien no venga, o al revés. Ahora Sacyr vale en bolsa menos de 1.400 millones de euros, y comienza a resultar interesante para los fondos de capital-riesgo buscadores de gangas, a los que sólo su elevada deuda echa para atrás.

Y también para socios industriales, porque tras la batalla de Repsol, donde Sacyr quedó diezmada, lo cierto es que un socio industrial, otra constructora, también podría estar interesada. Repárese en que lo mejor que ahora tiene Sacyr es su cartera de construcción, especialmente fuera de España.

Miriam Prat

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