• Lo peor, Italia, no quiere hacer causa común con España.
  • Rajoy, desbordado por los acontecimientos.
  • Almunia y Guindos coinciden. España no necesita ser rescatada.
  • Y el vicepresidente de la Comisión discrepa, tanto de su correligionario Rubalcaba como de su adversario, Luis de Guindos: no hay que pedirle al BCE que compre deuda española.

La noticia del día no está en los mercados sino en el Palacio de la Moncloa. En Presidencia del Gobierno, Rajoy deshoja la margarita: ante la desvergüenza del BCE que no compra deuda española para reducir la extorsión de los especuladores. Mariano Rajoy (en la imagen) se ha planteado salir del euro. Hasta la jornada bursátil del lunes, el plan consistía en pactar un ultimátum a Merkel junto con Mario Monti: o el BCE y los fondos europeos compran deuda española o Italia y España sale del euro y el euro desaparece.

Ahora ya no: ahora lo que se plantea es salir del euro y volver a la peseta. En solitario. Rajoy no se atreve a dar el paso y su ministro de Finanzas, Luis de Guindos, aseguraba en el Congreso que España no será rescatada.

Lo cierto es que Mariano Rajoy está desbordado por los ataques de la especulación financiera y la falta de solidaridad de Europa. Y también por las traiciones en su propio partido, donde ya se habla de sucederle.

Joaquín Almunia, el socialista vicepresidente de la Comisión Europea, apoya al Gobierno español, en el sentido de que no está como para ser rescatada. En eso coincide con De Guindos. Sin embargo, asegura que el BCE es independiente, es decir, que apoya a Mario Draghi en la verdadera ayuda en que está España: que el BCE o los fondos europeos, compren deuda española.

Está claro que Europa ya sólo es eso: un banco. Y se guía por razones bancarias.

Eulogio López

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