• Además, el piloto de la reforma bancaria exige entidades de 150.000 millones de euros: burro grande ande o no ande.
  • 2012 sería el año para reforzar el coeficiente de recursos propios, ahora bien, ni todo el beneficio bancario puede sanear las pérdidas en inmuebles.
  • BBVA y Santander no están por la labor. Aseguran que ellos pueden presentar beneficios y cumplir todas las exigencias.
  • Continúa vigente el dificilísimo objetivo marianista de no emplear dinero público en sanear el sector.

No era una idea de Luis de Guindos sino del Partido Popular tras el 20-N cuando la tarea de gobernar el país ya no era probable sino segura. En el partido se la atribuyen a Cristóbal Montoro, pero la paternidad de las ideas siempre resulta una cuestión compleja.
En cualquier caso, resulta que ha sido Luis de Guindos quien ha cumplido la amenaza del PP: aconseja –no puede ordenar- a los bancos que no den beneficio en 2011 y dediquen todo su excedente a provisiones y a fortalecer el balance.
A provisionar que no a recapitalizar, eso será tarea para el primer semestre de 2012. El Estado perdería el impuesto de sociedades y, sobre todo, los inversores perderían un año, además de derrumbarse la cotización, aunque también podría suceder lo contrario: que el mercado valorara la medida con un alza.
Eso sí, a Emilio Botín y a Francisco González no les gusta. Los presidentes del BBVA y del Santander consideran que se está igualando a los desiguales. Ellos son muy capaces, o eso creen, de solucionar su problema de cartera inmobiliaria y de recapitalizar –el Santander ya ha alcanzado el 9% que exige la Agencia Bancaria Europea para el 30 de junio- sin necesidad de defraudar a sus accionistas.
En cualquier caso, ambas medidas tienden al cumplimiento del propósito -muy laudable- de Mariano Rajoy de que el saneamiento bancario no le cueste un solo euro al erario público, salvo para solucionar el penoso asunto de las entidades ya intervenidas, hoy propiedad del Banco de España.
Eulogio López

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