Me acusa un lector de que mi idea sobre darwinismo financiero de la edición de ayer, quedó un poco corta.

Releo el texto y tiene toda la razón. La idea no es mía, sino de Chesterton, así que trascribiré las palabras del genio británico, porque vienen como de molde a la actualidad sobre rescates de bancos y países, así como por la creciente concentración del poder financiero en pocas manos y contra las economías particulares: En muchos círculos tienen la extraña idea de que la lucha por la existencia era una verdadera lucha entre los candidatos a la supervivencia; literalmente, una competición de asesinos... Y la noción de que éste era el único método para mejorar llegó a todas partes como una buena noticia para hombres malos: para los malos gobernantes los malos patronos, los timadores los negreros y demás. El enérgico agente de bolsa se comparaba como los mamuts que pisoteaba a todos los demás en su selva primigenia. El rico descubrió de pronto que era, no sólo conveniente, sino cósmico, matar de hambre o despojar de sus bienes a los pobres porque los pterodáctilos posiblemente utilizaran las manitas para sacarse los ojos unos a otros. La ciencia, ese ser sin nombre, declaró que los más débiles deberían ir al paredón; especialmente en Wall Street.        

A esto, hay que añadir que los salvamentos de bancos y países se está haciendo con dinero público, es decir, que no es más que dinero de todos los contribuyentes, pobres y ricos, para financiar a los especuladores, que siempre son ricos, porque si poseen activos mobiliarios es porque aún les sobra dinero una vez satisfechas sus necesidades. Puro darwinismo financiero, pura competición de asesinos, ahora calificada como ortodoxia financiera.

Y encima aplaudimos.

Eulogio López

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