Alborozo han causado las palabras del titular de Hacienda del Gobierno Rajoy, Cristóbal Montoro: no subimos los impuestos sino que cambia su ponderación.

Y el caso es que tiene razón, aunque suene a eufemismo coñón. En efecto, se supone que lo que el Gobierno va a hacer es subir el IVA y reducir las cuotas a la Seguridad Social, es decir, el impuesto sobre el trabajo que abonan las empresas y que más anima al empresario a no contratar, el mismo con el que se pagan pensiones y subsidios de paro.

Por de pronto, ha servido para que el PSOE realice a toda prisa -ha mostrado una gran capacidad de producción audiovisual- un vídeo sobre el incumplimiento de las promesas electorales y declaraciones postelectorales del Partido Popular. Y anda cargado de razón, aunque fuera Zapatero quien subió el tipo medio del IVA del 16 al 18% y aunque el cinismo del Rubalcaba -si le das la espalda, te la clava- le lleve a concluir que los ministros del Gobierno parecen gallinas sin cabezas.

Esto es falso. No parecen gallinas sin cabeza. Cabeza para afrontar la crisis -que es de la que carecen los socialistas- sí que tiene el PP. Lo que parecen los marianistas son gallinas mojadas, que es otra cosa. Sus terapias resultan acertadas pero mínimas, siempre temerosas de los mercados financieros, de Europa, de los medios y del qué dirán. Ya he escrito que el consejo más acertado que un asesor de imagen pudiera hacer a Rajoy sería el viejo dicho popular: "Más vale ponerse una vez colorado que 25 amarillo".

¿Hay que subir el IVA para compensar la bajada de cuotas? Por supuesto que sí. En Hispanidad llevamos repitiéndolo una y otra vez. En un país con un desempleo que camina hacia los 6 millones de parados, una verdadera maldición de la economía española, fuente de suicidios para desesperados, es evidente que hay que facilitar la contratación de trabajadores y reiniciar una política fiscal en la que a la gente no se la juzgue por lo que gana sino por lo que gasta. Supresión de cuotas y un IVA gradual según la necesidad del bien o el servicio gravado.

Es más, lo cristiano -sí, lo cristiano- sería que ese 'cuotas por IVA', fuera acompañado por una subida del salario mínimo desde los actuales 640 euros a los 1.000 euros mensuales. Sería una compensación más que adecuada para la reducción de prestaciones públicas y el aumento de impuestos que sufren los españoles. 1.000 euros mensuales y un 25% de tipo medio de IVA?  ¿Por qué no?

Y, sobre todo, hacer las cosas de una vez y no prolongar la agonía de los ajustes, de los recortes sobre recortes, que parece la marca de fábrica del Partido Popular.

Eulogio López

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