"Muy malo sería, y esto es humano, echar la culpa a un tercero en tiempos de crisis"

El encuentro más esperado del verano, el celebrado en la mañana de este jueves entre la canciller germana Angela Merkel y Mariano Rajoy, ha tenido lugar. Muchos son los balones que ha tirado fuera la mujer más poderosa de Europa, pero ha habido uno que sí ha querido parar: la posible repercusión que sus rígidas actuaciones en materia económica española puedan ejercer sobre España. La pregunta sobre la animadversión que puede haber despertado Alemania  entre la opinión pública española supuso una sacudida para ella. Incluso retomó el tema a lo largo de su intervención con frases como ésta: "Muy malo sería, y esto es humano, echar la culpa a un tercero en tiempos de crisis".  También ha dado a entender que uno de los más importantes motivos de su vistia ha sido mejorar la imagen de su país: "Muchas veces hablamos demasiado sobre otros en vez de hablar entre nosotros".

Es lógico que a Angela Merkel le preocupe lo que podamos pensar de Alemania con razón o sin ella. Nuestra balanza comercial es deficitaria con respecto a ellos. Importamos más de lo que exportamos del país germano. Y Alemania es, desde hace casi dos décadas, el segundo socio comercial de España, después de Francia, en volumen total (importaciones más exportaciones) de comercio de mercancías. Y algo está pasando. Las exportaciones de productos alemanes a España han caído un 9,4% en el primer semestre del año. El egoismo alemán, como publicaba Hispanidad, podría estar labrando su propia ruina entre uno de sus más importantes clientes: España.

Sara Olivo
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