La cantante norteamericana Miley Cyrus (en la imagen) actuará este martes día 17 en el Palacio de los Deportes, dentro de la gira europea de su 'Bangerz Tour', que presentó en el Palau Sant Jordi.

En el pabellón olímpico la desgarrada cantarina ofrecerá una combinación de pop-rock escandaloso y provocativo.

Sobre el escenario, la cantante hará gala de sus variadas poses eróticas y se rodeará de globos, peluches y muchos muñecos, quizás lo único que le une a su pasado como estrella televisiva de la cadena Disney cuando se la conocía como Hannah Montana.

A los 15 años afirmó: "Lo más importante para mí es la religión porque me importa lo que está pasando a mi alrededor. Por eso quiero hacer cosas de las que me sienta orgullosa y que enorgullezcan también a mis padres". A estas audaces manifestaciones hay que agregar que "estaba decidida -dijo- a llegar virgen al matrimonio". El cambio ha sido radical. Ha pasado a ser un icono de lo vulgar, chabacano y erótico.

Las niñas que hace unos años seguían a Hannah Montana en Disney Channel todavía no han crecido lo suficiente como para ver a su ídolo en unos apretados biquinis descendiendo por una rampa, agitando patéticamente las nalgas, insinuándose sobre el capó de un coche rojo, cubierta de billetes o jugueteando en una inmensa cama compartida.

Un escenario inmenso con dos prolongaciones hacia el público y una gigantesca pantalla posterior encerrará un espectáculo más pensado como una serie de video-clips que como un concierto.

Miley Cyrus triunfa pero no serán los conciertos de este 'Bangerz Tour' los que vayan a coronarla como cantante. Cyrus no escapa de su personaje, más bien al contrario, se sumerge en él y se revuelve en lo superficial hasta la saciedad. Mientras su conocimiento ha aumentado, su imagen general se ha deteriorado hasta convertirse en uno de los personajes con valores más negativos, de entre los analizados por Personality Media.

¿Maquiavélica estrategia de marketing o verdadera obsesión por el sexo Antes de abandonar la serie de Disney Channel, había empezado su loca carrera para hacerse un hueco entre las estrellas del 'sexy-dance-pop'. Todavía parecía una figura más dispuesta a engrosar la nómina de solistas que se contornean mostrando un alto porcentaje de su anatomía, pero pronto demostró que su ambición iba bastante más allá.

Clemente Ferrer

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