Lo envía un lector. Una pancarta interesante, ciertamente. Y muy lógica. Hispanidad defendió al primer 15-M, el que ponía el dedo en la llaga: la economía financista nos lleva a la ruina.

Eso sí, con apariencia de ortodoxia económica ha creado una plutocracia donde el poder sólo trabaja para los ricos, es decir para los que no sólo tienen cubiertas sus necesidades primarias sino que, además, les sobra para invertir en los mercados financieros. Duró 48 horas.

Luego a la ola del descontento y el hartazgo se sumaron los jóvenes JASP, ya saben, sobradamente preparados, que con su idioma, sus dos lenguajes y su especialización no tienen dónde caerse muertos. Les hemos alargado los estudios, les hemos exigido mayor nivel cada vez hasta condenarles al paro y a la emigración. Porque, en el siglo XXI, lo más curioso de España es que exporta talento... y entonces no me extraña nada que se cabreen al ver llegar a ministros a Pepiño y la Pajín. Sí, sé que grandes estadistas han sido parcos en títulos pero su timbre era la brillantez en la humildad. No juzgaré la brillantez de los aludidos en la pancarta pero de humildad van cortos.

Pero ese fue el primer 15-M, el que incluso se atrevía a criticar a ministros progres, como los aludidos, incluso ministras del lobby feminista. Es decir, los que se atrevían con ministros políticamente correctos.

Los JASP en seguida fueron engullidos en la marea de JASM -jóvenes aunque sobradamente majaderos-, colección de tópicos verdes, feministas y cristófobos, a los que les gusta llamarse antifascistas y a partir de entonces más que un movimiento constituyen un problema policial.

A lo mejor es posible recuperar el 15-M original. Si es así, cuenten conmigo.

Eulogio López

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