Hace 11 años lo que parecía intocable resultó tocado: fundamentalistas islámicos en Nueva York, símbolo de la gran potencia mundial. Más de 3.000 personas fueron asesinadas.

La reacción de Estados Unidos, no sólo de George Bush, fue invadir Afganistán, luego Iraq. Los resultados están a la vista.

Barack Obama (en la imagen) siguió con la misma política pero concitó en el error a más países que Bush: así nació la primavera Árabe que, donde ha triunfado, ha sido por la intervención militar de la OTAN, por las presiones de Washington... o por ambas cosas a la vez.

Ahora nos encontramos con un asalto contra la Embajada en Egipto y con la muerte del embajador norteamericano en Libia. Cría fundamentalistas...


Occidente no tiene que ayudar a unos tiranos contra otros. Tiene que ayudar a la libertad contra la tiranía y al bienestar contra la miseria, no cambiar a unos tiranos por otros más proclives a nuestros intereses, que en eso se ha convertido la Primavera árabe.

Eulogio López

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