Muy cierto: para evitar la confesionalidad caen en el clericalismo, para evitar el pensamiento cristiano caen en el pensamiento de sacristía.

Para ser laicos, renuncian a debatir en el mundo, para ser plurales, renuncian a su aportación al pluralismo colectivo, es decir, a comportarse como lo que son, como católicos.

El profesor Paredes ha escrito un artículo en el diario YA que merece la pena leer.

A mí sólo me queda por añadir que mientras deberíamos elegir entre laicidad y laicismo, entre galgos y podencos y entre erotismo y pornografía, a alguno nunca les llega el momento. ¿El momento de qué? De mostrarse como lo que son, naturalmente, que no es clericalismo, sino autenticidad.

Especialmente en estos tiempos que corren donde a los católicos no nos viene mal ser un poco exhibicionistas, más que nada para que no nos meen en la boca que diría el insigne estadista Jordi Pujol.

Eulogio López

[email protected]