• Y además, estará presidida por la vicepresidenta. Y en ella participarán seis ministerios. El virus está vencido.
  • Y por el Ministerio de Economía figurará nada menos que Carmen Vela. Esto ya es definitivo.
  • También habrá una comisión científica. Por ejemplo, para consultar si hay que sacrificar a "los perros-mascota".
  • El Gobierno enviará a la Alianza contra el Estado islámico, la mayor amenaza de nuestro tiempo, unos pocos instructores.
  • Morenés recibirá las órdenes convenientes en Tampa (Florida) de quien realmente manda: los gringos.
  • En Canarias como en Cataluña: dictamen  previo sobre las prospecciones petrolíferas y luego impugnación ante el TC.

Consejo de Ministros del viernes 10 de octubre. Antes, el presidente del Gobierno se había trasladado al Hospital Carlos III de Madrid, donde se cuenta la única contagiada por ébola en España, Teresa Romero, que lucha por su vida. No dijo nada, pero eso tampoco resulta tan extraño en el presidente del Gobierno.

Inmediatamente sale a escena la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien ha dado con la solución: para luchar contra el ébola se ha formado una Comisión presidida por Soraya, como casi todo en este país, y donde estarán representados, ojo al dato, la ministra de Sanidad, Ana Mato, y representantes de los ministerios de Exteriores, Defensa, Interior, Presidencia, Economía, la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y el Instituto Carlos III, centro de recuperación.

Doña Soraya se encargó de recordarnos que la representante de Economía será la secretaria de Estado de Investigación –grandes éxitos en su haber-, Carmen Vela. Es decir, la ideóloga abortera de Bibiana Aído y ZP, que de científica tiene poco pero que ha sido quien, con el Gobierno popular -enardecido defensor de la vida- ha continuado financiando con dinero público la barbaridad ética y estafa científica de la utilización de embriones humanos como cobayas de laboratorio.

Al lado, en paralelo, para ayudar al comité importante, el ministerial, se crea otro Comité Científico. Este es menos relevante y Sáenz de Santamaría ni siquiera se dignó dar sus nombres. La vicepresidenta lo explicó con gracejo: necesitaban de dicho comité, por ejemplo, para saber qué decisión tomar en el caso "de los perros-mascota”. Imagínense, sacrificamos a otro Excalibur y comienza la guerra civil. Pues para evitar eso están los médicos y biólogos. Para todo lo demás, para lo importante, hay que contar con los políticos.

En cualquier caso, muy útiles los científicos: dan buena imagen.

Cuando a un Gobierno lo único que se le ocurre ante un problema es crear una comisión, es que ni sabe, ni puede, y a lo mejor ni quiere, solucionarlo. Ya saben, un camello es un caballo pasado a una comisión. Y como decían en Asterix: será una comisión, "con una lista de tareas bien precisa".

Y mientras, el virus del ébola huye despendolado, aterrorizado por la Comisión Especial Soraya, algo así como el agente especial del FBI. Y la vice ya está preparada para la puesta en escena. Reparen en que cuando un periodista le preguntó por las posibles responsabilidades políticas derivadas de los errores del ébola, Sáenz de Santamaría deletreó que "esto es un problema, ante todo, de salud", de una persona que "lucha por su vida". Así que nada de responsabilidades políticas. Ella es muy sensible.

En cualquier caso, tranquilidad señores: el problema está solucionado, no hemos creado una comisión, sino dos. Esto está chupado, el ébola huye de España: teme a la 'Comisión Especial'.

Segunda cuestión del consejo: Pedro Morenés, ministro de Defensa (en la imagen, junto a Sáenz de Santamaría) el titular que peor vocaliza de todo el ejecutivo. Nos ha explicado, es un decir, que el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de decreto de organización básica de las Fuerzas Armadas. "Simplificar estructuras", aseguraba don Pedro. Tendremos que pedir a Inteligencia militar que nos lo aclare.

Luego está el asunto más importante, o que debería serlo: tropas españolas en la coalición internacional contra el Estado Islámico. Morenés está muy empeñado en demostrar que España nunca entrará en combate. Un ministro de Defensa que ayuda a una coalición militar cuyo objetivo consiste en eliminar a la más sanguinaria coalición terrorista armada que recuerda la historia, pero cuyo empeño consiste en asegurar que ningún español combatirá en ella. No me digan que no resulta digno de reseña.

Lo dicho: España participará poco. Casi nada. Es más, cuando se le pregunta a Morenés por los pormenores de la operación te remite a su próxima visita a Tampa (Florida) donde figura el mando norteamericano de la operación. Sí, lo han entendido bien, haremos poco, pero iremos donde nos manden los gringos, que para eso somos una orgullosa nación soberana. Lo peor es que Morenés ni se preocupa en ocultarlo.

Eso sí, formaremos a futuros soldados iraquíes. Esperemos que, como ya ha ocurrido antes, no nos asesinen a algún instructor o que no estemos formando militarmente a futuros terroristas.

Tercer asunto: a Canarias como a Cataluña. No habrá referéndum sobre las prospecciones de Repsol en la costa este del archipiélago. Primero informa al Consejo de Estado, luego recurso ante el Tribunal Constitucional. No hay consulta y el presidente canario, Paulino Rivero, de profesión sus demagogias, conseguirá ser reina por un día… un día más.

Pero recuerden esto para las veladas ante el fuego, con sus nietos, una vez jubilados: ante el desafío del ébola, el gobierno Rajoy ha creado una comisión especial, presidida por Soraya. ¡Ahí es nada!

Eulogio López

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