Zhang Zhijun y Wang Yu Chi (en la imagen) se han reunido para hablar, no para insultarse. Por si no sabían, el primero es ministro chino de relaciones con Taiwán y el segundo es ministro de Taiwán para Asuntos Exteriores, es decir, para China y Estados Unidos. Les ruego no les confundan.

Para entendernos: el régimen chino es un país con dos sistemas: comunismo político y capitalismo económico. Es decir, una tiranía especulativa.

Si Taiwán, la provincia rebelde, vuelve a la China comunista, se perderá una espita de libertad en el mayor totalitarismo mundial, que es la China de los 1.300 millones de chinos frente a los 23 de chinos taiwaneses. Sí, son pocos, pero constituye un sistema de libertades frente al totalitarismo del hermano mayor.

¿Y en qué se basan esas libertades Pues sobre todo en la libertad religiosa y en la libertad provida. Pekín ha abierto sus fronteras comerciales a costa de explotar a sus propios ciudadanos, pero sigue manteniendo dos barbaridades: no hay libertad religiosa y no hay libertad demográfica. Cuando hablo de libertad religiosa hablo de que los cristianos están perseguidos. Y sin libertad religiosa no hay libertad política ni libertad de ningún tipo. Pero eso no le importa mucho a Wall Street.

Por otra parte, prosigue, con ligeros matices pero prosigue, la espantosa política del hijo único y los abortos masivos en China, cosa que, al parecer, no preocupa ni a Wall Street ni a nadie en el Occidente abortero.

En cualquier caso, menos da una piedra y más daño hace. Cuando Pekín expulsó a los británicos de Hong-Kong, esta ciudadela financiera -un grano de especulación financiera, por otra parte- consiguió un espacio de libertad, por ejemplo, para los cristianos. ¿Podría pasar lo mismo con Taiwán Pues a lo mejor, pero Hong Kong no ha cambiado a la tiranía china, y me temo que Taiwán tampoco lo lograría.

Eulogio López

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