• El terrorismo de las FARC ha provocado 220.000 muertos desde 1958, de los cuales el 81% eran civiles.
  • En agosto, las FARC se abrieron a la posibilidad de una "reparación con total lealtad a la causa de la paz y la reconciliación".
  • Sin embargo, insistieron en que esto ocurrirá si el Estado hace lo propio, como si ellas no fueran las principales culpables de los asesinatos.
  • Aunque la CIA ayudó a Colombia a matar a dirigentes de las FARC


La última ronda de negociaciones entre el Gobierno de Colombia y las FARC terminó recientemente en La Habana y las conversaciones entrarán en 2014 en su etapa decisiva.

Ahora las conversaciones se centrarán en reivindicar los derechos de las víctimas, un asunto de gran sensibilidad para los colombianos a causa de las devastadoras dimensiones de la guerra, informa El País. Un informe presentado en julio por el Centro de Memoria Histórica reveló que el terrorismo de las FARC ha provocado 220.000 muertos desde 1958, de los cuales el 81% eran civiles, entre sus propias acciones asesinas y la acción del Estado para combatirlas.

En este momento, las negociaciones se centran en discutir el asunto de las drogas ilícitas, después de haber logrado acuerdos parciales en demandas históricas de la guerrilla como el desarrollo agrario y la participación en política -recuerda el periódico-. Pero las víctimas esperan que, en el menor tiempo posible, tanto el Gobierno como las FARC definan cómo reivindicarán los daños que han causado en medio siglo. Porque, además, eso figura en el acuerdo de negociación que firmaron las FARC y el Gobierno colombiano para terminar el conflicto –que se discute en La Habana desde hace 13 meses–.

Como siempre, los terroristas se excusan a la hora de pedir perdón en el argumento falaz de que las víctimas no son la causa sino la respuesta a la violencia del Estado (como si ellas no tuvieran ninguna responsabilidad). Pero en agosto, esta guerrilla habló por primera vez de que han causado dolor y se abrió a la posibilidad de una "reparación con total lealtad a la causa de la paz y la reconciliación". Sin embargo, insistieron en que esto ocurrirá si el Estado hace lo propio.

No obstante, un programa secreto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), que comenzó en 2000 bajo el mandato del expresidente norteamericano George W. Bush y que ha continuado con su sucesor, Barack Obama, ha ayudado al Ejército de Colombia a acabar con los principales líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El objetivo de este acuerdo secreto era acabar con los principales líderes de la insurgencia armada de las FARC, para lo que Estados Unidos suministró a Colombia las llamadas 'bombas inteligentes', de fabricación propia, y ayudó a formar en técnicas de interrogatorio que se habían usado contra el grupo terrorista Al Qaeda, publicaba Europa Press.  ¿Guerra sucia contra las FARC o defensa propia del Gobierno colombiano Más bien parece lo primero. Porque se les podía detener, juzgar y encarcelar, en vez de matarlos.

En cualquier caso, lo hemos dicho otras veces. Negociar con terroristas, es decir, ofrecerles contrapartidas por dejar de matar es inmoral, porque legitima la violencia como medio para conseguir cosas. No obstante, la iglesia colombiana apoya este proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, aunque pide el reconocimiento y reparación a las víctimas.

Vienen al caso estas palabras del Papa Francisco: "Pensemos en las religiosas que viven en hospitales: viven en las fronteras. Yo mismo estoy vivo gracias a ellas. Con ocasión de mi problema de pulmón en el hospital, el médico me prescribió penicilina y estreptomicina en cierta dosis. La hermana que estaba de guardia la triplicó porque tenía ojo clínico, sabía lo que había que hacer porque estaba con los enfermos todo el día. El médico, que verdaderamente era un buen médico, vivía en su laboratorio, la hermana vivía en la frontera y dialogaba con la frontera todos los días. Domesticar las fronteras significa limitarse a hablar desde una posición de lejanía, encerrase en los laboratorios, que son cosas útiles. Pero la reflexión, para nosotros, debe partir de la experiencia".

Son los obispos colombianos los que están 'en la frontera', en el lugar desde donde pueden juzgar con mayor razón.

José Ángel Gutiérrez
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