Ocurrió poco antes del nombramiento de Elvira Rodríguez (en la imagen) como presienta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Un alto ejecutivo de una de las grandes empresas españolas fue tanteado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sobre su disponibilidad para asumir el cargo:

-Ninguna, respondió el ofertado.

-¿Por qué?

-Porque si quisiera hacerlo bien tendría que meter en la cárcel a todos los empresarios españoles (al menos a los cotizados).

Y doña Soraya comprendió que no, que no convenía. Buscar a Elvira Rodríguez a quien siempre se podía liar por aquello de la disciplina de partido.

Y Rodríguez, una mujer todo terreno, tendrá que lidiar con una institución que lleva años sin tomar una determinación para cumplir con su cometido, que es proteger al inversor...

Mire usted, cuando la gente no tiene poder se da a la burocracia. Quiero decir que los últimos mandatos, en especial con Julio Segura, la CNMV se ha convertido en una picotera que no hace nada pero molesta mucho, que, incapaz de meter en cintura a los poderosos se ensaña con ellos con todo tipo de aburridísimos, larguísimos y carísimos trámites burocráticos... que es a lo que se ha dedicado la CNMV durante los últimos años.

Al final, un buen organismo de inspección bancaria o financiera debe ser muy poco liberal. Una especie de tirano, un "Mister NO", obligado a justificar sus decisiones, sí, pero dejando claro que esas decisiones tienen un carácter inapelable.

En suma, una CNMV como el Banco de España... de los buenos tiempos.

No le arriendo la ganancia a Elvira Rodríguez.

Eulogio López

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