Los dos quieren controlar la cartera industrial de 1.500 millones de euros

 

El Banco de España preocupado por su organigrama con dos copresidentes y cuatro vicepresidencias.

La lucha encarnizada por los personajes que ahora comandan las cajas, ante la inminente desaparición de la mayoría de ellas y su conversión en bancos, se traslada ahora a los grupos industriales de las mismas, en los cuales se están intentando colar de rondón, los señores de los Audi8 que pueblan la gestión de las cajas.

Especial curiosidad despierta el paquete de la corporación industrial de Banca Cívica, que ronda los 1.500 millones de euros tras la incorporación de Cajasol. La situación de la misma es todo menos cívica. Al Sr. Enrique Goñi, presidente de Cajanavarra, no le bastan media docena de secretarias, el antiguo edificio de Telefónica de España en la plaza de Colón, la sede en Washington, y la colección de automóviles. Se niega a dejar la reinas en manos del andaluz Antonio Pulido, quien, dicho sea de paso, también tiene lo suyo.

Después de la due diligence con Caja Sol, hecha en dos semanas por el mismo auditor de Caja Sol (no hay salvedades... naturalmente), después de haber sido el primero en negociar con un fondo privado (JC Flowers... que ha salido corriendo), después de que su cartera crediticia haya empeorado en más de 500 millones de euros, de que ha necesitado ayudas del FROB (es decir, de todos los españoles), de la venta de inmuebles embargados sin trasparencia alguna, el problema es el del enfrentamiento de ambos cajeros y un organigrama sencillamente ingobernable, que preocupa al supervisor.

¡Bien empieza la famosa reforma de la cajas de ahorros!

Miriam Prat

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