No se pierdan el artículo del jueves 13 en ABC: "Yo también pido un referéndum". Lo firma el ex ministro de UCD, Ignacio Camuñas, uno de los promotores del partido Vox que posteriormente se dio de baja.

Incide Camuñas en el fondo de la cuestión catalana, ese que el Gobierno no ha sabido explotar convenientemente.

Veamos: la tesis de los nacionalistas es el derecho a decidir: hemos votado y muchos catalanes quieren la independencia. No se trata de entrar en la guerra de cifras sobre cuántos son, en realidad, los separatistas. No, de lo que se trata es de hablar de democracia. Al referéndum que Artur Mas quiere sólo para Cataluña, Rajoy no debe responder con la aburrida referencia a la legalidad vigente (la legalidad se cambia todos los días en el BOE) sino con el argumento de que en ese referéndum deben votar todos los españoles. Yo, nacido en Asturias y residente en Madrid, en tanto que español, tengo el mismo derecho a opinar sobre el separatismo que el nacido en Hospitalet. Es más, cualquier diputado de CIU o de ERC no sólo representa a su circunscripción en el Congreso sino al resto de los españoles porque el Congreso elabora leyes que afectan al catalán y al extremeño o al castellano por igual. Lo mismo aquí: si de soberanía nacional hablamos, no se trata de vetar un referéndum sino de ampliarlo. Es lo más justo y lo más democrático.

No olvidemos que los nacionalistas hablan de desprecio de Madrid. Pero lo cierto es que han llegado a un extremo que los que nos sentimos despreciados por los catalanes somos el resto de españoles. Lo resumo así: ¿Por qué usted está empeñado en no convivir conmigo ¿Acaso huelo mal

En cualquier caso, hay que volver a la casilla de salida: negociar lo negociable, no lo innegociable. Sé que Artur Mas lo está poniendo difícil, pero...

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