El editorial que publicamos hoy miércoles, con una acertada metáfora sobre el caso catalán trasmutado a una comunidad de vecinos, incide en el punto clave de todo nacionalismo separatista. El punto más olvidado por el Gobierno Rajoy desde que Artur Mas se convirtió al secesionismo: España lleva unida mucho tiempo y resulta que una parte quiere separarse de resto. Pues entonces no debe opinar sólo esa parte sino todo el conjunto, porque Cataluña es de cualquier español, sea nacido en Barcelona o en Sevilla. No es una cuestión de legalidad o de constitucionalidad: es una cuestión de que los españoles no quieren que les quiten su Cataluña y, por tanto, no se trata de lo que decida Cataluña sino de lo que decida el conjunto de la comunidad de vecinos. Yo también quiero votar el referéndum de Mas y Junqueras.

Y a partir de ahí sobran todas las estadísticas sobre el pasado 9-N. Falta el voto de 39 millones de españoles sobre un total de 46 millones.

Hispanidad

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