Muchos de ellos han iniciado "itinerarios de la esperanza” y le dan las gracias por "su valentía" ante los mediosContinúan los ataques contra el obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, por sus palabras durante una homilía en una misa televisada en la que se limitó a hacer uso de su libertad de expresión y a exponer la doctrina católica sobre la homosexualidad.

Pues bien: después de eso, el Pleno del Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha aprobado vetar la presencia del obispo Reig Pla en los actos oficiales de la corporación a iniciativa de UPyD. Ante la decisión del Ayuntamiento de Alcalá, el obispado de Alcalá de Henares ha emitido un comunicado que se puede leer aquí.

Pero lo mejor es acudir a los testimonios que docenas de personas que sienten, o han sentido, atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS) han enviado al obispo Reig después de esa homilía y que recoge la propia web del obispado de Alcalá de Henares. En ellos, describen los sufrimientos vividos durante el tiempo en que llevaron el así llamado 'estilo de vida gay', sufrimientos que califican como "infierno". También narran todo el bien que les ha hecho iniciar y perseverar en "itinerarios de libertad y esperanza". 

Como ejemplo, uno de ellos, recibido el 14-04-2012, de un varón de 29 años:

"Estimado Monseñor D. Juan Antonio Reig Pla:

Muchas gracias por la valentía que una vez más demuestra ante los medios de comunicación, principal vehículo hoy en día para la confusión de las personas, en especial de las personas más jóvenes. Estoy seguro que para algunas personas que viven en silencio el sufrimiento de su AMS, y que no entienden que les pasa, las palabras de su homilía han sido una pequeña semilla que se ha sembrado en su corazón y que les alentará a buscar una respuesta.

En primer lugar, quería decirle que yo nunca he sido una persona "religiosa", ahora tengo 29 años y llevo cerca de 3 años en terapia, nunca he vivido la fe, y ni siquiera he asistido a las celebraciones litúrgicas que la Iglesia marca como "obligatorias", pero tengo que decirle que uno de los principales motivos de no haber llegado a vivir una vida "gay", ha sido porque en el fondo de mi corazón existía la duda: ¿Por qué la Iglesia, una institución con más de 2.000 años de historia y de pensamiento no apoya la homosexualidad? ¿No será que tendrán razón? Sería una mentira por mi parte negar que gracias a la integridad de los valores de la Iglesia y a su defensa incondicional y valiente, yo me he librado de caer en el infierno de una vida gay.

En segundo lugar, quería darle mi testimonio de cambio, porque está siendo una realidad en mi vida, no hay ninguna duda, el cambio es posible. Yo fui un niño muy solitario, vergonzoso, retraído, miedoso, insultado por los compañeros. He sufrido mucho la soledad, me ha marcado, quizás de por vida, pero por fin he conseguido comprender todo esto, ponerlo en orden y ser capaz de sacar de todo eso "vida nueva". No puedo decir que "estoy curado" ni mucho menos, pero si puedo decir que estoy mucho mejor, que estoy bien, incluso. Y lo que sí puedo asegurar es que yo vivía en un infierno (de mi propia soledad y desprecio) y ahora vivo con una sonrisa, queriéndome más y pudiendo querer a los demás.

Nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de EPE, sin empezar a vivir un poco la lógica de la "Comunión y Solidaridad", tan opuesta a la lógica de la Ideología de género. Me gustaría con esta carta ser testimonio vivo de que el cambio es posible, pero aún no lo puedo afirmar al 100% desde mi existencia, pero sí puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que empezar a cambiar merece la pena, que cada paso adelante es un nuevo gozo.

Le vuelvo a dar las gracias por su valentía ante los medios. Saber que no estamos solos en esta lucha también es muy importante para nosotros. Juntos podemos más.

Muchas gracias por todo
".

El obispo Reig y todos los obispos del mundo tienen derecho a hacer uso de su libertad de expresión y de opinión e intentar silenciarles sería un atentado contra los derechos fundamentales que estipula nuestro sistema democrático.  

José Ángel Gutiérrez
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