Las entidades están ocultando gastos con cargo a reservas 

 El Banco de España no está dispuesto a que cierren el ejercicio en números rojos. 2010 puede ser el año de las dos contabilidades: las del regulador bancario frente a las del regulador bursátil. Lo peor: la imagen chapucera que puede ofrecer un sector que, en España, no ha necesitado salvamentos públicos. Además, ¿por qué no puede un banco presentar pérdidas?
Interventores y auditores de bancos y cajas de ahorros españoles andan enloquecidos en este mes de diciembre para cerrar el ejercicio 2010. El motivo es que el Banco de España les está permitiendo la chapuza de cargar pérdidas y gastos con cargo a reservas, con tal de que no entren en pérdidas. El Gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), no está dispuesto a que ninguna entidad financiera cierre el ejercicio en número rojos o con una merma radical del beneficio, tras actualizar su cartera inmobiliaria (sobre todo suelo y promociones), a la baja, así como su cartera de créditos y participadas, así que está ampliando un criterio de manga ancha para cargar esas pérdidas contra reservas, dado que las entidades se encuentran bastante capitalizadas y el coeficiente de recursos propios aguanta... hasta que se endurezcan las normas.

En definitiva, el gobernador está permitiendo lo que no permiten las normas internacionales de contabilidad. Y lo más pitorreable es que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sí aplica dichas normas, por lo que podría darse el pintoresco caso de entidades que presentaran beneficios en sus cuentas al Banco de España y, al mismo tiempo, pérdidas en la CNMV.

Y no puede pensarse que las cajas quedan al margen por no tener acciones. Toda entidad, sea banco o caja, que haya emitido títulos hipotecarios, deuda subordinada o preferentes pasa por el filtro contable de la CNMV.

Las pérdidas figuran, sobre todo, en la cartera inmobiliaria. Por el momento, los bancos se han negado a vender a pérdidas, esperando un resurgir del mercado inmobiliario que no llega nunca.

Lo peor es el desprestigio en el que se puede sumir la contabilidad española. Por de pronto, el cuerpo de inspectores del Banco de España anda inquieto y los analistas foráneos vigilantes. Son los mismos análisis que han acusado a la banca española de ocultar pérdidas, quizás por cierta envidia dado que las entidades españoles, por su dedicación prioritaria la banca doméstica, no han sufrido la crisis de la banca norteamericana, holandesa, británicas, suiza o alemana (mucho más especulativa),  no han necesitado otros apoyos públicos que los forzados por fusiones forzadas de cajas de ahorros.

Y a todo esto: ¿qué pasaría si un banco presentara pérdidas o, sencillamente, redujera su beneficio a mínimos? Pues lo más probable es que no ocurriera nada. Frente a los mercados más vale ponerse una vez colorado que 25 amarillo. El sector bancario, además, es el más protegido institucionalmente contra cualquier tipo de OPA y, en el peor de los casos, que no tiene por qué darse, es decir, la quiebra de una entidad, el Estado asegura 100.000 euros por depositante.

Pero para MAFO la salud del sistema es una cuestión de honor... del supervisor, de sí mismo. Y si es necesario hacer ingeniería financiera, se hará.

Eulogio López

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