El ecologismo panteísta es la religión de moda en el mundo. Y los ecopanteístas están gozosos por la Cumbre Mundial de Lima. Por vez primera, 196 países, muchos más que los Kyoto, se han puesto de acuerdo para reducir emisiones de gases responsables del efecto climático.

El problema de la reducción de gases no es el qué sino el cómo. Eso, previa aceptación de que estemos en cambio climático o no y que, sobre todo, si ese cambio es bueno o malo.

Porque claro, resulta que, a la hora de reducir, sólo se les ocurre, las carísimas energías renovables, de las que se aprovechan todos los millonarios que en el mundo son. No se les ocurre, por ejemplo, prohibir los coches, porque a ver quién es el guapo que se atreve.

De cualquier modo, se triunfe o se fracase contra el fracaso global, el Nuevo Orden Mundial (NOM) ya ha triunfado en uno de sus principales objetivos: tener amedrentada a toda la humanidad contra el desastre climático. Una sociedad amedrentada siempre está dispuesta a ceder su libertad a cambio de seguridad.

Hasta aquí el paradigma eco-panteísta. Ahora bien, para cambio importante el de Castilla-León, uno de los feudos del PP, donde el Gobierno del ilustre Juan Vicente Herrera (en la imagen) se dispone a financiar el cambio de sexo. Ese sí es un cambio trascendental que a buen seguro salvará a la humanidad del desastre ecológico que se nos viene encima.

Hispanidad

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