• Para ser exactos, los dos copresidentes de la absorbida se integrarán en el organigrama Caixa… pero no en la cúpula financiera.
  • Preocupa la megalomanía de Goñi y los agujeros negros de Pulido.
  • Las presiones del Banco de España -y del Gobierno- a Isidro Fainé demuestran lo tantas veces negado: que Cívica no podía continuar sola.
  • Santander, BBVA, Popular, Kutxa e Ibercaja tienen hasta el jueves para formular contraofertas.

No, no se puede hablar de caso cerrado pero casi. Casi, porque la oferta del FROB-Banco de España, la venta de Banca Cívica, liderada por el navarro Enrique Goñi y por el andaluz Antonio Pulido tiene de validez hasta el jueves, precisamente el día en el que el Consejo de Administración de Caixabank aprobará la oferta de compra de Cívica, con una ecuación de canje ya decidida pero que reconozco desconocer.

Hasta ese día, las otras entidades a las que el Banco de España ha ofertado Banca Cívica podrían levantar el dedo, aunque no es muy probable que lo hagan. Para ser exactos, hablamos de Santander, BBVA, Popular, Kutxabank e Ibercaja. Cualquier alternativa vendría, previsiblemente, de esta dos últimas, pero Ibercaja se negó a fusionarse en plano de igualdad y en Navarra, origen de Cívica, existe una fuerte oposición política a que Cívica caiga en manos de Kutxabank. Por tanto, lo más lógico es que la cosa acabe en manos de Caixa.

Ojo, Cívica es el primer experimento de fusión de cajas de ahorros y conversión en banca, verdadera obsesión maléfica del gobernador MAFO, quien nos ha encaminado al actual desastre de reforma financiera.

Sí, todo parece indicar que será Caixa quien absorba Cívica, tras la correspondiente oferta de canje que muy probablemente se concretará el jueves 22. Ahora bien, al equipo de Isidro Fainé y Juan María Nin (en la imagen) no les ha gustado en exceso lo que han visto en el balance de Cívica, análisis que confirma lo que llevamos repitiendo en Hispanidad desde hace meses: Cívica no está en condiciones de seguir sola. Preocupan, sobre todo las cuentas de la antigua Cajasol, verdadero financiador del poder socialista andaluz, esto es, los agujeros negros de Antonio Pulido, pero también la megalomanía de Enrique Goñi, el hombre que abrió una sede para Cívica en Washington, en Pennsylvania Avenue, a 400 metros de la Casa Blanca.

Y claro que habrá que integrar a ambos en el organigrama, pero no en la cúpula financiera. De hecho, cuanto más lejos del organigrama bancario mejor que mejor. Goñi no molestaría mucho en el grupo industrial, cuya cúpula ya no existe como tal, pero se puede crear al efecto por tiempo limitado. He dicho cúpula, o compañías participadas.

Eulogio López
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