• Tanto Repsol como Iberdrola intentan imitar el modelo Alierta: no depender de un núcleo duro sino de institucionales a los que lo único que les importa es la rentabilidad.
  • Pero ahora, cuando las telecos americanas pretenden conquistar Europa, saltan las alarmas.
  • Especialmente en España, un país que, al contrario que Francia, Italia y Alemania, ha perdido buena parte de sus empresas-locomotora.
  • Es el riesgo de institucionalizar las empresas.

En estos momentos, dos de los grandes empresarios españoles, el presidente de Iberdorla, Ignacio Sánchez Galán, y de Repsol, Antonio Brufau (ambos en la imagen), intentan prescindir de sus núcleos duros e institucionalizar sus empresas. En otras palabras, que los principales accionistas pasen a ser fondos institucionales y no núcleos duros.

Iberdrola llegó a poseer un 16% del capital en manos de cajas de ahorros. Ahora se va Bankia y ese porcentaje se reducirá pero Galán quedó escarmentado tras el asalto -ya conjurado de ACS- con un Florentino apalancado que quería hacerse con el control de la primera eléctrica española.

Al mismo tiempo, en Repsol, el enfrentamiento de Antonio Brufau con su principal accionista, Caixabank, ha llevado a su presidente a buscar un accionariado compuesto, principalmente, por fondos de capital-riesgo, tipo Temasek. En otras palabras, Brufau quiere prescindir de Caixabank y de la mexicana Pemex y sustituirla por fondos, especialmente los especializados en capital riesgo.

Lo mismo intenta Galán, sabedor de que Basilea ha puesto imposible las participaciones industriales de bancos y cajas de ahorros (éstas, además, desaparecidas). Ahora también busca fondos.

Y es que España, al revés que hicieron Francia, Italia o Alemania, no ha privatizado sus empresas estratégicas y no han permitido casos como el de Endesa o Cepsa, tomada por multinacionales.

Ahora bien, la 'institucionalización' del accionariado de las empresas estratégicas también tiene sus riesgos y Brufau y Galán le han visto las orejeas al lobo. Intentan imitar el modelo de César Alierta en Telefónica, que, a pesar de tener un núcleo duro formado por BBVA (7% del capital de la operadora) y Caixabank (5%), se ha visto abocado a una pelea frente al dúo ATT-América Móvil, que pretende conquistar la operadora española. Es verdad que los fondos nunca quieren controlar la empresa pero son especuladores financieros y les encantan las opas que pueden proporcionarle una plusvalía. No, no hay camino sin riesgos y en España tenemos muchas experiencias en asuntos como el de Endesa, donde la bronca entre españoles terminó con la primera eléctrica española en manos, no de una empresa italiana, sino en manos del Gobierno italiano o de fusiones como las de Iberia y British que ha acabado con la aerolínea de bandera en manos de los británicos.

En cualquier caso la institucionalización de Iberdrola, Repsol y otras empresas estratégicas españolas, amenaza con convertirse en el asunto clave del tejido industrial español para el próximo otoño.

Eulogio López

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