• El joven radical de La Cámpora quiere obtener dinero rápido mientras el ministro de Planificación intenta vender la compañía a un grupo de empresas.
  • Se dice grupo, porque Vaca Muerta supone una gran tentación pero La Cámpora da mucho miedo. Por eso, De Vido intenta colocar YPF en un plazo lo más corto posible de tiempo.
  • Y en Argentina, problema de abastecimiento en gasolineras... con el invierno austral a las puertas.

La expropiación sin indemnización -vulgo, expolio- de la petrolera YPF a su legítimo propietario, Repsol, le ha supuesto a la presidenta Cristina Fernández un baño de multitudes y el aplauso de la mayoría de los argentinos.

Eso sí, también le ha supuesto desabastecimiento en las gasolineras, precisamente algo de lo que se acusaba a la española Repsol.

Y lo de menos es la gasolina, lo malo es que ahora llega el invierno austral y un país productor de gas y electricidad no tiene capacidad para autoabastecerse, especialmente de gas. Los suministradores internacionales tienen en su punto de mira al Gobierno argentino como mal pagador.

Otrosí, los dos delegados de la Casa Rosada en YPF han sido el veterano ministro de Planificación, Julio de Vido, y el joven miembro de La Cámpora, el radical Axel Kicilloff. Pues bien, en estos momentos ambos andan a la greña. Se suponía que De Vido era el jefe industrial y Kicilloff el financiero. Traducido al cristiano, eso significa que Kicilloff busca dinero bajo las mesas de la sede central de YPF mientras que De Vido, con más experiencia, pretende colocar YPF a quien pueda gestionarlo, empezando por las petroleras norteamericanas, empezando por Exxon.

Más que una empresa lo que pretende De Vido es firmar acuerdos de colaboración con grupos de empresas -norteamericanas, chinas, brasileñas, etc.-. Y hablo de grupo porque nadie se fía ya del Gobierno argentino.

Y encima, ambos están a la greña. Kicilloff, un verdadero indocumentado en materia empresarial, estaba convencido de que iba a conseguir una liquidez asombrosa, lo cual, naturalmente, no es cierto. Su gozo en un pozo... y su futuro político en el aire.

Miriam Prat

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