• En vísperas del consejo de IAG, los pilotos, tripulantes de cabina y personal de tierra han protestado contra la nueva directiva europea sobre el descanso de las tripulaciones.
  • Según ellos, la norma pone en peligro la seguridad de los viajeros.
  • Mientras, continúan las negociaciones entre la dirección de la aerolínea española y los sindicatos, que tienen de plazo hasta el próximo 31 de enero.
  • Todo parece indicar que será más fácil llegar a un acuerdo con los sindicatos de tierra que con el SEPLA.
  • Y eso que los pilotos serían los que con mejores condiciones se prejubilen.

Aunque las comparaciones son odiosas, British Airways ha recordado que, entre los años 2000 y 2011 tuvo que echar a 24.000 empleados, y pasar de 60.000 a 36.000 trabajadores en nómina. Cifras que contrastan con la de Iberia, que durante el mismo periodo de tiempo tuvo que prescindir de 8.000 empleados, y pasar de 28.000 a 20.000 trabajadores.

Por otra parte, y en vísperas del consejo de IAG, tanto el SEPLA como CCOO, UGT, USO y el Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabina de Pasajeros (SITCPLA), protestaron contra la nueva ley europea sobre los límites de trabajo y descanso de las tripulaciones aéreas.

Según los trabajadores, los estudios científicos recomiendan un máximo de 10 horas de trabajo para los vuelos nocturnos, las nuevas leyes permitirán hasta 12 horas de actividad. La seguridad de los viajeros está en juego, según los sindicatos.

Al mismo tiempo, el proceso de negociación entre Iberia y los trabajadores continúa abierto. Hasta ahora, Iberia ha accedido, entre otras cosas, a que 2/3 del excedente de plantilla pueda acogerse a prejubilaciones muy favorables. Pues bien, aunque sin duda los pilotos son los que mejor se prejubilarían -lo harían según su convenio del año 2000, por el que lo harían con el 80% del salario- no será fácil que la dirección llegue a un acuerdo con ellos.

Sí parece más sencillo firmar la paz con los sindicatos de tierra. Y eso que son precisamente ellos -los trabajadores de tierra- los que más sufren con el plan de reestructuración de la compañía.

Miriam Prat

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