Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por el anglosajón John B. Gurdon y el nipón Shinya Yamanaka (en la imagen), ambos profesionales ha sido distinguidos con el Premio Nobel de Medicina, padres de la reprogramación celular.

Han conseguido la creación de células de idéntico comportamiento que las células embrionarias, pero sin tener que destruir embriones humanos. La academia sueca declaró que tanto Gurdon como Yamanaka "han revolucionado nuestros conocimientos de cómo se desarrollan las células y los organismos" lo que ha permitido perfeccionar los insólitos "métodos de diagnóstico y terapia".

Jhon Bertrand Gurdon, profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge, manifestó sentirse "inmensamente honrado" por un privilegio tan "espectacular".

Por otra parte, Shinya Yamanaka, consiguió las células madre pluripotentes inducidas (iPS), con las mismas propiedades que las embrionarias y capaces de convertirse en cualquier tipo de célula del organismo. "Seguiré investigando para poder contribuir realmente a la sociedad y a la medicina. Es un deber".

Yamanaka inventó cuatro genes que proporcionan a las células la pluripotencialidad, o sea, la misma capacidad que tienen las células madre embrionarias. Implantadas en células diferenciadas, por ejemplo de piel, las transforman en células madre pluripotentes. Las iPS proporcionan tanta plasticidad como las células madre embrionarias, pero no exigen exterminar, ni clonar embriones humanos ya que las células de partida se pueden obtener del mismo enfermo. En este aspecto tienen las mismas prerrogativas que las células madre adultas, con el añadido de su mayor versatilidad. 

Los dilemas que suscitan las iPS están en vías de solución gracias a los últimos estudios de Keisuke Kaji (Universidad de Edimburgo) y Andreas Nagy (Samuel Lunenfeld Research Institute, en el Mount Sinai Hospital de Toronto). 

Las iPS logradas conservan perennemente su pluripotencialidad. Falta por investigar cómo controlar la diferenciación de estas células para que den lugar al tejido que se precise en cada caso. De modo que no se ha arribado a la última etapa, como afirma Kaji, en The Guardian: "Es un paso hacia el uso práctico de células reprogramadas en medicina, que eliminará la necesidad de recurrir a embriones humanos, como fuente de células madre".

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal, afirma: "Ningún católico puede admitir, en ningún caso, prácticas como el aborto, la eutanasia o la producción, congelación y manipulación de embriones humanos". 

Por otra parte, el Diccionario de Bioética, asevera que "es gravemente ilícito el uso, con finalidad terapéutica, de las células madre embrionarias".


Clemente Ferrer
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