La verdad, Brasil estaba pidiendo a gritos una lección de modestia en el Mundial de fútbol. Quizás no tan dura como el 1-7 alemán, pero sí un toque por esos tales. La petulancia brasileña en este mundial, la tendencia al chanchullo, y el prototipo de personajes como Dani Alves, personaje que da lecciones de modernidad al país que le acoge ("España es un país atrasado") merecían este segundo 'maracanazo'.

Con la selección de Brasil, país iberoamericano, hemos revivido el carácter hispano, el mismo del fracaso de la Selección española: autocompasión a las primeras de cambio, ante el primer gol en contra, ante el primer revés… incapacidad absoluta para reaccionar. Los hispanos no sabemos perder.

Y los alemanes no saben ganar. La prensa alemana ya propone el IV Reich y se siente con derecho a ganar el Mundial. Hasta el propio seleccionador alemán, Joachim Low (en la imagen), se vio en la obligación de solicitar a los medios germanos que se tomarán con calma el éxito. Han hecho un gran partido, ciertamente, al igual que hicieron otros muchos peores en este mismo campeonato y se han mostrado incapaces de ver algo bueno en el adversario: los sajones no saben ganar. Y sus primos hermanos, los anglosajones, tampoco.

Yo estoy deseando que el mundial lo gane el otro país hispano: Argentina.

Eulogio López

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