• El Banco Central Europeo baja el precio oficial del dinero hasta un histórico 0,75%.
  • Sin embargo, la prima de riesgo sube, la subasta del Tesoro ha sido un desastre y la bolsa baja.
  • Y es que los especuladores están pendientes de que Europa compre deuda española e italiana.
  • De hecho, Draghi no ha hecho caso a Lagarde que aconsejó al BCE que aliviara la deuda soberana.
  • No obstante, la bajada de tipos beneficiará a los prestatarios de hipotecas y, se supone, que a la inversión.

Se han cumplido todas las previsiones. El Banco Central Europeo (BCE) ha recortado el precio del dinero en un cuarto de punto, hasta situarlo en el 0,75%, el nivel más bajo nunca visto. Sin embargo, la noticia no ha tenido ningún efecto positivo sobre la dificultad que tiene el Estado para financiarse.

Así, tras la rueda de prensa de Mario Draghi, presidente del BCE (en la imagen), la prima de riesgo ha vuelto a superar los 540 puntos básicos y la rentabilidad del bono español a 10 años se ha acercado a un peligroso 7%. Pero hay más: la subasta celebrada en la mañana de este jueves ha sido un desastre y el IBEX 35, al cierre de estas líneas,  registra una caída en torno al 2,9%.

Y todo esto, ¿por qué? Pues porque a los especuladores no les importa si el precio del dinero sube o baja un cuarto de punto. De lo que están pendientes es de si Europa se decide a comprar deuda soberana de España e Italia, las dos economías del continente que realmente lo necesitan en estos momentos.

De hecho, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, había aconsejado al BCE que comprara deuda soberana con el fin de aliviar las tensiones que está soportando las economías citadas. Pero Draghi ha vuelto a desoír estos consejos. Según ha explicado en más de una ocasión, los estatutos de la entidad que preside lo prohíben. Pero es que tampoco se ha tomado la medida alternativa: que lo hagan los dos grandes fondos europeos, el temporal (FEEF) y el permanente (MEDE).

En cualquier caso, la bajada de tipos hará que bajen también las hipotecas y, se supone, que animará la inversión, aunque esto último habrá que verlo. No estaría mal que así fuera.

Pablo Ferrer
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