El actor se trasladó a Bélgica para poder escapar del impuesto confiscatorio del 75% que pretende el  presidente francésLo del actor francés Gerard Depardieu es genial. Tras mudarse a la localidad de Néchin, un pueblo belga a un kilómetro de la frontera francesa, para poder escapar del impuesto que intenta aplicar el Gobierno francés a las rentas que superen el millón de euros anuales, ahora el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, ha firmado un decreto por el que le concede la ciudadanía rusa.

Y es que, en campaña, el actual presidente de Francia, François Hollande, prometió un impuesto del 75% a los muy adinerados de manera temporal y mientras se reequilibran las cuentas públicas. Un impuesto a todas luces confiscatorio, propio de la ideología socialista del presidente francés, una ideología poco amante de la libertad. Porque si uno gana ese dinero con el sudor de su frente, que venga papá Estado a quedárselo porque sí es totalmente injusto.

Lo cual no quita que lo ricos deban pagar también impuestos, como todo el mundo, pero de manera razonable (no obstante, la medida está en suspenso porque el Tribunal Constitucional ha sentenciado esta semana que en su formulación actual, la norma podía causar desigualdades al no distinguir entre hogar fiscal o individuo").

El caso es que el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, ha firmado un decreto que concede al actor Gerard Depardieu la ciudadanía rusa. Y eso pese a que Putin declaró: "Tenemos relaciones amistosas, pero yo sé que él se siente francés".

Es lo que tiene abusar con los impuestos (ojo, abusar, porque algo de impuestos hay que pagar en orden al bien común): que los mejores se van del país.

José Ángel Gutiérrez

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