Ignacio Camuñas (en la imagen) fue ministro de Adolfo Suárez durante los años duros de la Transición y ahora ha creado el Foro de la Sociedad Civil, esa a la que los políticos escuchan cuando no se les ocurre nada.

Debería leerse su último informe sobre la reforma Constitucional. Habla sin reparos de recentralizar España y de volver a un Estado unitario. Pero esta cuestión, que siempre he considerado mínima, la doy por amortizada. Me interesa mucho más la tesis de los expertos que pastorea Camuñas, gente allí toda ella jubilada que puede permitirse el lujo de hablar sin miedos. Y lo que propone esa gente, entre otras cosas, es partir España no en 50 circunscripciones electorales sino en 300. Con ello se conseguirían dos cosas muy sabrosas:

1. Que la gente conociera a su elegido y, a ser posible, se le encontrara por la calle para abroncarle en caso de que no fuera leal al pacto asumido con sus electores.

2. En segundo lugar, una mayor independencia del diputado respecto a su partido, para ser exactos al presidente de su partido.

De postre podrían conseguirse más opciones políticas, algo que rompería el oligopolio político actual. Y como guinda, resultaría un sistema más justo, por cuanto evitaríamos lo que ocurre ahora: que un voto en Soria valga lo mismo que cuatro votos en la circunscripción de Madrid.

Sí, como ya ocurre con los nacionalismos en sus zonas de cobertura, me podría aducir alguien. Pero creo que no. Lo que ocurre con una CIU que controla cuatro de las 50 circunscripciones españolas, son oligopolios regionales dentro del oligopolio general PP-PSOE, que hoy controla la política española.

A esa reforma constitucional me apunto, sí señor. Y a lo mejor basta, al menos, para esa propuesta concreta del Foro, la de las 300 circunscripciones, con reformar la Ley Electoral.

Ánimo, Mariano: el futuro es tuyo. Bueno, al menos el presente. ¿A que no te atreves a realizar ese cambio

Eulogio López

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