Y Juan Astorqui prepara una demanda contra Caja Madrid en magistratura de Trabajo

 

El ex presidente considera que el efecto Letona perjudica su imagen. Mientras, el Gobierno feliz. Y los bancos chinos también quieren entrar en el BFA. Por cierto, la SIP de Caja Madrid sí interesa a Santander y BBVA.
España es un país cainita, pero no sólo por el enfrentamiento entre izquierda y derecha sino en el seno de los distintos partidos.

Hablábamos ayer de la campaña contra Rodrigo Rato, que comenzara con el famoso informe del FMI. Hoy ha tenido que ser un socialista, mano derecha de Pedro Solbes en Bruselas y ex subgobernador del Banco de España, José Viñals, hoy en el FMI, quien haya salido en defensa de su compatriota: Cosas veredes, amigo Sancho.

Y sí, la campaña de Rubalcaba y sus ironías y, sobre todo, el plácet del monaguillo Zapatero a la sacerdotisa Merkel para que el Deutsche Bank entre en Banco Financiero y de Ahorro, así como la obsesión del gobernador del Banco de España, por constituir un sistema bancario con tan sólo tres grandes grupos financieros, de los que excluye al Banco Financiero y de Ahorro (BFA), son otras piedras en el zapato para el proyecto de Rodrigo Rato en el BFA.

Ahora bien, en estos momentos, quien más despotrica contra Rato no es un socialista, sino el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, con quien Rato se habla sólo lo necesario. Y es que el asunto de los bonus, pagados o prometidos, por Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, a sus directivos, saca de los nervios a Aznar quien se refiere a ellos como el efecto Letona. Con esa denominación, alude a López de Letona, el hombre colocado por el Banco de España en Banesto y que se preocupó de airear los problemas de Banesto y ya sabemos cómo acabó el asunto: en Mario Conde.

En cualquier caso, Aznar considera que los sobresueldos de Caja Madrid están poniendo en solfa la honorabilidad de su amigo Miguel Blesa y a él mismo, que le colocó al frente de Caja Madrid. Y no está dispuesto a pasar por ello.

Por otra parte, la decisión de Rato de anular los bonos prometidos por Blesa tiene un efecto retroactivo fácilmente impugnable ante los tribunales. Todavía no, hasta que cumplan en marzo el periodo de autos o más, si se trata de cobrarlo a la jubilación, pero lo cierto es que el antiguo director de Comunicación de Caja Madrid, Juan Astorqui, prepara una demanda, ojo, ante la jurisdicción mercantil sino ante Magistratura de Trabajo, un apartado mucho más veloz y que podría sentar jurisprudencia cuando se generalicen los conflictos con todos los afectados. Astorqui preside ahora Burson en España, una multinacional de relaciones públicas a la que no agrada contemplar sus ejecutivos en pendencias judiciales con quien puede ser su cliente, pero lo cierto es que Astorqui piensa reclamar más de 2 millones de euros a Caja Madrid, una bonita cantidad.  

La campaña anti-Rato ha provocado que todos los fondos y bancos buitre miren con avidez al Banco Financiero y de Ahorro. Ahora, al germano Deutsche se suma a los bancos chinos, deseosos de entrar en el sistema financiero europeo a cualquier precio. Y ojo, aunque Santander y BBVA aseguren que no les interesa el BFA, que ya tienen suficiente riesgo-país en España, lo cierto es que sí les interesa, y mucho. Las cuentas de los dos grandes bancos en la península no salen, y una forma de rellenar un agujero es fundirlo con otro, especialmente cuando se cuenta con ayudas públicas capitalizables.

Eulogio López

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